HIDDEN arts / vol 8 - 2026 / Páginas 19 - 24/ ISSN: 2603-8749 / ISSN INTERNET: 3020-335X /

Depósito Legal: M-5647-2018

Recibido: 15/12/2025. Aceptado: 06/03/2026. Publicado en mayo de 2026

Para citar este trabajo: Cernuda Lago, A.(2026).Los Caníbales también Bailan. Una Aproximación Psicológica al Canibalismo y al Turismo Oscuro. HIDDEN arts, 8. 19 - 24 https://doi.org/10.5281/zenodo.20492273


LOS CANÍBALES TAMBIÉN BAILAN: UNA APROXIMACIÓN PSICOANTROPOLÓGICA AL CANIBALISMO Y EL TURISMO OSCURO

Even Cannibals Dance:Psycho-Anthropology Approach to Cannibalism and Dark Tourism


Amador Cernuda Lago


Universidad Rey Juan Carlos amador.cernuda@urjc.es https://orcid.org/0000-0002-5993-4647




PALABRAS CLAVE


Canibalismo; Turismo oscuro; Antropología cultural; Ritual; Tanatoturismo; Etnografía;

Danzas rituales

RESUMEN

El canibalismo constituye uno de los fenómenos culturales más mitificados y malinterpretados en la historia de la humanidad. Su representación contemporánea se encuentra profunda-mente influida por narrativas literarias, cinematográficas y mediáticas que han construido una imagen sensacionalista y simplificada de esta práctica. Paralelamente, el desarrollo del deno-minado turismo oscuro (dark tourism) ha intensificado el interés por lugares asociados con la muerte, el sufrimiento y eventos trágicos.

Este artículo examina la relación entre canibalismo y turismo oscuro desde una perspectiva antropológica crítica. Se analizan distintos contextos en los que el canibalismo ha sido docu-mentado -ritual, supervivencia extrema y evidencias arqueológicas- y se discute el impacto del turismo contemporáneo y del sensacionalismo mediático en la construcción de estereoti-pos culturales. A partir de estudios de caso, incluyendo la orden ascética de los Aghori en India y diversos grupos étnicos de Papúa Nueva Guinea, se propone una reflexión sobre la necesidad de distinguir entre evidencia científica verificable y representaciones turísticas o mediáticas que distorsionan la complejidad de las tradiciones culturales humanas.



KEYWORDS


Cannibalism; Dark tourism;

Cultural anthropology; Ritual;

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Death tourism; Ethnography; Ritual dances

ABSTRACT

Cannibalism is one of the most mythologized and misunderstood cultural phenomena in human history. Its contemporary portrayal is deeply influenced by literary, cinematic, and media narratives that have constructed a sensationalized and oversimplified image of this practice. At the same time, the rise of so-called dark tourism has intensified interest in places associated with death, suffering, and tragic events.

This article examines the relationship between cannibalism and dark tourism from a critical anthropological perspective. It analyzes various contexts in which cannibalism has been docu-mented—ritual, extreme survival, and archaeological evidence—and discusses the impact of contemporary tourism and media sensationalism on the construction of cultural stereotypes. Drawing on case studies, including the ascetic order of the Aghori in India and various ethnic groups in Papua New Guinea, the article offers a reflection on the need to distinguish between verifiable scientific evidence and tourist or media representations that distort the complexity of human cultural traditions.

Los Caníbales también Bailan: Una Aproximación Psicoantropológica al Canibalismo

Amador Cernuda Lago


  1. Introducción

    El Canibalismo es un tema que hace muchos años empezó a reclamar mi interés y reflexión por diferentes coincidencias en viajes y expediciones de investigación , es un tema lleno de leyendas y aspectos confusos generados por el cine y la literatura y en los últimos años promocionado por los anómalos intereses comerciales de los viajes extremos y el incipiente turismo oscuro

    ,también conocido como tanatoturismo, turismo negro, oscuro o de dolor ( des-critos y popularizados por anglicismos black tourism, dark tourism o grief tou-rism ) es una forma de turismo que envuelve a los viajes a sitios asociados con la muerte y la tragedia. Para referirse a él se usa también la palabra inglesa thanatourism, vocablo que deriva del griego antiguo Tánatos y es usado para personificar la muerte.


    He sido testigo de diferentes rituales dancísticos asociados a prácticas caní-bales en Papua Nueva Guinea, en el Amazonas y en la India, por eso he titu-lado este artículo::”los caníbales también bailan”. No obstante, aunque he sido testigo de estas prácticas en años en que el dark tourism no existía, hay que tomar con precaución este concepto, porque como desarrollaré a continuación los estereotipos incorrectos fomentados por las industrias del cine, y la televi-sión en muchos casos no obedecen a realidades comprobadas e influyen incluso en pseudointerpretaciones científicas poco fundamentadas que solo aportan confusión y desinformación.


    El canibalismo ha suscitado históricamente fascinación y repulsión en la ima-ginación colectiva. Su representación se ha consolidado mediante relatos lite-rarios, producciones cinematográficas y discursos mediáticos, generando una visión frecuentemente sensacionalista o exotizante del fenómeno.


    El turismo negro se convirtió en campo de estudio en el año 1996, cuando el término fue utilizado por los profesores John Lennon y Malcolm Foley de la Universidad de Glasgow. Los estudiosos han analizado tanto los recientes, como los antiguos sitios relacionados con la muerte que atraen a visitantes. Han intentado entender la motivación de las personas por visitar estos lugares. El Profesor Philip Stone, profesor de la Universidad de Central Lancashire, es otro de los investigadores que ha desarrollado este tema y ha escrito varias publicaciones intentando explicar los efectos morales y sociales del turismo negro, determinando por qué las personas deciden visitar juntas estos lugares asociados al dolor y la muerte. Stone sugiere que el turismo negro en tanto fenómeno social expresa la necesidad de proyectar la propia finitud por medio de la muerte de un otro significante.


    En las últimas décadas, este interés se ha vinculado al desarrollo del turismo oscuro (dark tourism), definido como el desplazamiento de visitantes hacia lugares asociados con la muerte, el sufrimiento o eventos trágicos (Lennon y Foley, 2000; Stone, 2018). Este fenómeno ha sido abordado desde la antropo-logía, la sociología del turismo y los estudios culturales, considerando tanto la motivación del visitante como las implicaciones éticas de la experiencia turís-tica (Shekhar y Valeri, 2022).


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    El turismo oscuro incluye visitas a escenarios históricos relacionados con desastres, conflictos o tragedias humanas. Algunos autores destacan que per-mite reflexionar sobre mortalidad, memoria histórica y vulnerabilidad humana (Roberts, 2018; Seaton, 2009). Dentro de este marco, ciertas narrativas turís-ticas incorporan el canibalismo como elemento de exotismo o transgresión cul-tural; sin embargo, muchas representaciones responden a construcciones imaginarias o estrategias comerciales más que a prácticas culturales verifica-bles.

    El presente estudio analiza la relación entre el imagi-nario del canibalismo y el desarrollo del turismo oscu-ro desde una perspectiva antropológica crítica, con el objetivo de distinguir evidencia científica de represen-taciones mediáticas y turísticas.


  2. Marco teórico: turismo oscuro y fascinación por la muerte

    El turismo oscuro no es un fenómeno reciente; tiene antecedentes históricos en la contemplación pública de la muerte, como visitas a campos de batalla o sitios de martirio religioso (Seaton, 2009). Lennon y Foley (2000) conceptualizaron el dark tourism en tér-minos de atracción por la muerte y el desastre, des-tacando su dimensión educativa y emocional. Stone (2018) y Shekhar y Valeri (2022) subrayan que estos lugares funcionan como espacios simbólicos donde los visitantes confrontan indirectamente su mortalidad.


    Diversos estudios muestran que los turistas buscan experiencias significativas que combinan aprendizaje histórico, autenticidad cultural y reflexión moral (Biran et al., 2011). Sin embargo, la comercialización de sitios asociados al sufrimiento puede trivializar la tra-gedia y generar consumos turísticos sensacionalistas (Heuermann y Chhabbra, 2014).


    La experiencia del visitante incluye dimensiones psicológicas complejas. Sharma y Nayak (2019) muestran que la percepción de valor emocional y la satisfacción están vinculadas a la confrontación con la muerte. Sharma (2020) introduce el concepto de desconexión moral, mediante el cual los visitantes reinterpretan la muerte como un entretenimiento cul-turalmente aceptable. Ejemplos contemporáneos incluyen los crematorios de Varanasi, en India donde visitantes experimentan fascinación, incomodidad y reflexión existencial simultáneamente (Sharma y Rickly, 2019; Porya et al., 2024).


    Este marco permite analizar cómo los lugares de muerte y tragedia funcionan como espacios de memoria histórica y consumo turístico, a la vez que pueden fomentar representaciones simplificadas o estereotipadas.

  3. Metodología

    El estudio combina métodos cualitativos, etnográficos y de revisión bibliográ-fica para analizar la relación entre turismo oscuro y canibalismo.


    1. Revisión documental y bibliográfica

      Se revisaron publicaciones académicas sobre turismo oscuro, rituales caníba-les y episodios históricos de supervivencia, incluyendo estudios sobre percep-ción del visitante, ética del consumo turístico y documentación arqueológica.


    2. Observación etnográfica y entrevistas

      Se incorporaron experiencias de campo en rituales funerarios y festivales cul-turales:

      • Observación participante y no participante.

      • Entrevistas semiestructuradas con ancianos y practicantes locales, respetando la ética y la sensibilidad cultural.

      • Registro visual y textual complementado con documentación académica.


    3. Análisis crítico y triangulación

      Se empleó triangulación metodológica, integrando evidencia arqueológica, etnográfica y literaria sobre turismo oscuro. Esto permitió contrastar representa-ciones turísticas y mediáticas con información verificada, identificando distorsio-nes y construcciones sensacionalistas.


  4. Mitos, leyendas y realidad sobre el canibalismo

    La asociación entre canibalismo y turismo se fundamenta en gran medida en narrativas históricas, mitológicas o literarias que han configurado la imagen del “caníbal” en la cultura occidental.


    Numerosos relatos folklóricos europeos describen comunidades supuestamen-te caníbales que habitaban territorios aislados o desconocidos. Un ejemplo recu-rrente es la historia del supuesto clan escocés de Sawney Beane, que habría asesinado y devorado viajeros durante generaciones. No obstante, los estudios historiográficos indican que estos relatos pertenecen principalmente al ámbito de la tradición oral y no poseen evidencia histórica concluyente.


    La cultura mediática contemporánea ha contribuido a reforzar estas represen-taciones, presentando el canibalismo como una práctica generalizada en deter-minadas sociedades consideradas “primitivas”. Este enfoque simplificador igno-ra el contexto cultural y simbólico en el que algunas de estas prácticas se des-arrollaron históricamente.


  5. Contextos antropológicos del canibalismo

    Desde una perspectiva antropológica, el canibalismo puede analizarse dentro de distintos contextos históricos y culturales.


      1. Canibalismo ritual y religioso

        En determinadas sociedades tradicionales, el consumo de carne humana formó parte de sistemas simbólicos complejos vinculados a creencias espiritua-les o prácticas guerreras. En estos casos, el canibalismo no era interpretado como una forma de violencia gratuita, sino como un acto ritual con significados cosmológicos específicos.


        Uno de los casos más conocidos es el de la orden ascética de los Aghori en India. Esta tradición religiosa se inscribe dentro del hinduismo shaivita y se caracteriza por una filosofía de no dualismo radical que rechaza las distinciones convencionales entre pureza e impureza, vida y muerte (Barrett, 2008).


        Los Aghori desarrollan prácticas rituales orientadas a la confrontación directa con la muerte y los tabúes sociales, incluyendo la meditación en crematorios, el uso ritual de cráneos humanos y la contemplación de cadáveres (Suri y Pitchford, 2010). En ciertos casos se ha documentado el consumo ritual de carne procedente de cadáveres no reclamados, interpretado dentro de su marco espiritual como un medio para trascender las dualidades culturales.


        (F1)


        Los crematorios de la ciudad sagrada de Varanasi constituyen un espacio donde visitantes y peregri-nos pueden observar rituales funerarios hindúes. Diversos estudios han analizado la compleja expe-riencia emocional que estos lugares generan en los turistas, quienes perciben simultáneamente sensa-ciones de fascinación, inquietud y reflexión existen-cial (Sharma y Rickly, 2019; Porya et al., 2024).


        Los Aghori (F1 y F2) están de moda en el turismo oscuro porque practican el denominado necro-cani-balismo, rituales en los que consumen carne de cadáveres humanos encontrados en ríos o crema-torios. Utilizan restos humanos de diversas formas: cráneos como recipientes para beber que son utili-zados en ritualizaciones. Otros huesos de los cadá-veres los usan como joyería y adorno o para hacer herramientas rituales; se ponen cenizas sobre sus cuerpos; y realizan meditaciones sobre cadáveres. Para romper tabúes consumen sustancias como alcohol y cannabis y en algunos rituales extremos realizan ingestión de excrementos, orina o sustan-cias consideradas impuras. Su objetivo no es el horror por el horror, aunque también sobre todo si hay testigos y turistas observando, todo este ritual anómalo tiene en sus creeencias una finalidad espi-ritual: que busca confrontar los miedos y aprensio-nes humanas sobre la muerte, lo sagrado y la pure-za para trascender dualidades y alcanzar una con-ciencia más allá del ego. Existen grabaciones y descripciones de que durante ciertos rituales reali-zan cantos de mantras, tocan tambores y hacen rituales de tipo tantrico que incluyen música o per-cusión y canto. Los elementos sonoros: mantras, recitación, se acompañan de “danza” organizada como una danza ceremonial formal.


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        (F2)


        En la documentación académica y científica revisada se verifica que los Aghori practican la meditación, el uso de cenizas, huesos, cráneos, la contemplación de la muerte, la transgresión de tabúes — pero no existe documentación fiable y aceptada que confirme que tienen una forma establecida de “danza ceremonial tradicional” como las danzas rituales que existen en otros grupos tribales o religiosos.


        Muchas informaciones sobre supuestas “danzas Aghori” pertenecen más a narraciones de prensa, relatos sensacionalistas o fuentes poco fiables de turistas y blogs de internet, que a estudios etnográficos o antropológicos verificables.


        Los rituales Aghori son muy individualizados, esotéricos y poco insti-tucionalizados: no se comportan como una comunidad organizada con rituales habituales tradicionales que ejecutan todos sus miembros y lamentablemente muchos de los registros que encontramos son perfor-mances pactadas con los operadores turísticos para satisfacer las necesidades emocionales de los consumidores depredadores de fanta-sías.


        No existe evidencia verificada de que los Aghori realicen una danza ritual formal estandarizada de tipo “danza tribal/ceremonial”. Es posible según algunas fuentes populares — que en rituales individuales o espo-rádicos empleen música, cantos, tambores o mantras, pero esto no equivale a una danza estructurada como ritual comunitario. Esto es importante tenerlo en cuenta porque el turismo oscuro no solo es un producto de dudosa etica, tambien supone una alteración y degenera-ción forzada del patrimonio inmaterial. No hay, según la bibliografía aca-démica, evidencia de una “danza aghori” estandarizada y ampliamente establecida como forma ritual obligatoria. Muchas “danzas Aghori” que circulan en YouTube/Redes son performances, mal etiquetadas o actos mediáticos sin tradición.


      2. Canibalismo por supervivencia

        El canibalismo también ha sido documentado en situaciones extremas de supervivencia, generalmente asociadas a contextos de aislamiento prolongado y escasez absoluta de alimentos.

        Entre los episodios históricos más conocidos se encuentran:


        • la tragedia de la Isla de Nazino en 1933, donde miles de deportados soviéticos por el régimen de Stalin fueron abandonados sin comida ni herramientas en esta isla fluvial. La desesperación provocó actos de canibalismo masivo, convirtiéndose en un punto negro de la historia soviética.


        • la Expedición Donner en Sierra Nevada, EE. UU cerca de Donner Lake, California durante el invierno de 1846–1847, un grupo de pione-ros quedó atrapado por la nieve y para sobrevivir, varios miembros con-sumieron los cuerpos de los fallecidos.


        • el accidente del vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya en los Andes en 1972, donde los supervivientes permanecieron aislados durante más de setenta días. En la Cordillera de los Andes. El lugar del accidente del avión uruguayo en 1972 es un destino de turismo de montaña y pere-grinación donde los supervivientes se alimentaron de los fallecidos durante 72 días. Este accidente histórico recientemente se ha populari-zado a raíz de la excelente producción cinematográfica “La Sociedad de La Nieve” dirigida por J. A. Bayona (2023) y el numeroso despliegue de publicaciones literarias relacionadas.


          Estos episodios constituyen ejemplos de canibalismo circunstancial asociado a condiciones extremas, ampliamente estudiados desde pers-pectivas históricas y psicológicas.

      3. Evidencias arqueológicas del canibalismo

    La investigación arqueológica ha permitido docu-mentar la existencia de canibalismo en diferentes periodos de la prehistoria humana.


    En el yacimiento de Gran Dolina, en la sierra de Atapuerca (España), se han encontrado restos de Homo antecessor con marcas de corte que indican prácticas de canibalismo hace aproximadamente

    800.000 años. Estos hallazgos constituyen una de las evidencias más antiguas de canibalismo documenta-das en Europa.


    Otro ejemplo significativo se encuentra en la Cueva de Gough en el Reino Unido, donde restos humanos del Paleolítico superior presentan marcas de descar-nado y modificación ósea que sugieren un uso tanto nutricional como ritual.


  6. Papúa Nueva Guinea y la construcción turísti-ca del exotismo

    Papúa Nueva Guinea constituye una de las regiones con mayor diversidad cultural y lingüística del planeta, con más de 250 lenguas identificadas. Diversas comunidades indígenas han sido objeto de interés antropológico y turístico, lo que ha contribuido a gene-rar representaciones mediáticas frecuentemente sim-plificadas.


    Entre los grupos más conocidos se encuentran los Dani (F3), habitantes del valle de Baliem, cuyas vesti-mentas tradicionales incluían el uso del koteka, una cubierta genital vegetal. Las políticas gubernamenta-les introducidas en las últimas décadas han modifica-do estas prácticas culturales, promoviendo la adop-ción de vestimenta occidental. Recientes leyes del gobierno de Indonesia han prohibido que los Dani vayan desnudos, cambiando sus ancestrales costum-bres. Este pueblo que se visita como si fuera un zoo-lógico, es lamentablemente uno de los últimos reduc-tos que existen de la tradición Dani, Se llega allí en una media hora en coche desde Wamena a este pequeño poblado tradicional de la etnia Dani en el que visten el traje tradicional. Las mujeres utilizan una falda vegetal y los hombres tan solo una calabaza que tapa su pene. Sus casas circulares son de madera con techos altos de ramas. Allí los ancianos muestran con emoción a los turistas la momia de uno de sus ancestros, “Jiwika” inmensamente fotografiaba. Es de un color negro tizón y todavía mantiene la calabaza que cubría su pene.


    (F3). El mundo perdido de los Dani de Irian Jaya


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    (F4). Tribu de Asmat de los Guerreros


    (F5). Grupo de la tribu papú Korowai en casa en el árbol


    (F5). Grupo étnico de Papua Nueva Guinea

    En la actualidad en Wamena y alrededores solo quedan algunos ancianos portando la calabaza, pero la mayoría de la población utiliza pantalón corto y camiseta. Este pueblo que se visita como si se hiciera un safari a un zoológico, es lamentablemente uno de los últimos reductos que existen de la tradición Dani, allí se celebra el festival de Wamena, el “Budaya Lembah Baliem” que generalmente tiene lugar en el mes de agosto y en el que se celebran ceremo-nias tradicionales de la etnia Dani. En ese momento se pueden ver muchos hombres con la vestimenta tradicional con fines turísticos y se puede ser testi-go de danzas y rituales. Es el mejor momento para ver Wamena y Baliem, pero es el momento más caro, ya que la escasa oferta hotelera es reservada meses antes por las grandes agencias.


    El festival cultural de Baliem se ha convertido en un evento turístico donde se recrean combates rituales y danzas tradicionales con fines más económicos que culturales.


    Otro grupo destacado es el de los Asmat (F4), conocidos históricamente por sus tradiciones guerreras y por sus rituales de caza de cabezas. Su notoriedad internacional aumentó tras la desaparición de Michael Rockefeller en 1961. En la actualidad, estas prácticas han sido prohibidas y la cultura Asmat se preser-va principalmente a través de su producción artística y escultórica.La última etnia en ser descubierta es la tribu de los Korowai, que todavía practican el caníbalismo y que construyen sus casas en la parte alta de los árboles. Un reportaje de la revista National Geographic en 1996 los dio a conocer. Los Korowai. En esta tribu caníbal, los hombres que son acusados de brujería son sacrificados y después comidos por el resto de los miembros de la tribu. En la actualidad aseguran que ya no practican estos rituales y que solo lo recuerdan los más ancianos de la tribu., pero lamentablemente son objetivo de las agen-cias del turismo oscuro, es de prever que pronto estas tribus y sus costumbres desaparezcan, entre los intereses políticos, los misioneros de diferentes orien-taciones y los intereses comerciales, y los explotadores de la naturaleza.


    Los Korowai, también conocidos por construir sus peculiares viviendas en lo alto de los árboles, han sido frecuentemente asociados en la literatura popular con prácticas de canibalismo ritual. Sin embargo, diversos investigadores señalan que muchas de estas representaciones han sido amplificadas por narrativas mediáticas y por el interés turístico en experiencias consideradas extremas.


    No obstante, a pesar de estas prohibiciones, existen muchas tribus todavía no descubiertas en estas selvas y nadie puede predecir que tradiciones o prác-ticas culturales se desarrollan en las mismas, por lo tanto, más allá de las men-tiras del turismo oscuro, todavía es posible perder la vida siendo devorado por caníbales de verdad, tal como le pasó a Rockefeller.


  7. Turismo oscuro y distorsión del patrimonio cultural

    El turismo oscuro puede generar efectos ambivalentes sobre el patrimonio cultural. Por un lado, contribuye a preservar la memoria histórica y a promover el conocimiento de determinados contextos culturales. Por otro, puede fomen-tar representaciones simplificadas o estereotipadas de prácticas culturales complejas.


    En algunos casos, los rituales o tradiciones locales son reinterpretados para satisfacer las expectativas de los visitantes, lo que puede conducir a la crea-ción de performances culturales adaptadas al consumo turístico.

    Este proceso plantea importantes desafíos éticos y metodológicos para la investigación antropológica, que debe distinguir entre las prácticas culturales originales y las representaciones construidas para el mercado turístico.


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  8. Conclusiones

El canibalismo constituye un fenómeno histórico y cultural complejo que ha adoptado múltiples signi-ficados en diferentes sociedades humanas. Sin embargo, su representación contemporánea se encuentra profundamente influida por narrativas sensacionalistas que simplifican o distorsionan su contexto antropológico.


El desarrollo del turismo oscuro ha contribuido a reforzar en algunos casos estas representaciones, generando experiencias turísticas basadas en la exotización de prácticas culturales que en muchos casos han desaparecido o han

sido profundamente transformadas.


La investigación antropológica contemporánea tiene la responsabilidad de contextualizar estas prácticas y de distinguir entre evidencia científica verificable y representaciones mediáticas o turísti-cas orientadas al consumo comercial pseudocultural.


Comprender esta diferencia resulta esencial para preservar la diversidad cultural humana y evitar que las tradiciones se transformen en meros espectácu-los dentro de una industria global del entretenimien-to.


El canibalismo ha existido y sigue existiendo, es un fenómeno objeto de estudio de muchas discipli-nas, En muchas tribus con costumbres caníbales, existen ceremonias danzísticas paralelas a los rituales de consumo de carne humana y no quería dejar de comentar lo que me han comentado varios caníbales reales con los que he convivido y a los que he entrevistado, entre los muchos temas trata-dos, sobre el sabor de la carne humana y su degus-tación, he detectado un consenso que indica que el sabor de la carne humana es muy parecida al pollo.



(F6 y F7). Turismo oscuro


Referencias bibliográficas

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