HIDDEN arts / vol 8 - 2026 / Páginas 33-36 / ISSN: 2603-8749 / ISSN INTERNET: 3020-335X /

Depósito Legal: M-5647-2018

Recibido: 28/11/2025. Aceptado: 14/01/2026. Publicado en mayo de 2026

Para citar este trabajo: Passo, P. (2026). Entre la Psique y el Soma. El Baile Transhumano (2026)

HIDDEN arts, 8, 32 - 36 https://doi.org/10.5281/zenodo.20492735

ENTRE LA PSIQUE Y EL SOMA. EL BAILE TRANSHUMANO

Between the psyche and the soma. The transhuman dance


PATRICIA PASSO


Investigadora Independiente, España


patriciapasso@gmail.com https://patriciapasso.com



PALABRAS CLAVE


Cuerpo; Percepción; Danza;

Educación somática; Conciencia corporal; Transhumanismo


KEYWORDS


Body; Perception; Dance;

Somatic education; Bodily awareness; Transhumanism

RESUMEN


El artículo aborda la progresiva desconexión entre mente y cuerpo en la experiencia humana contemporánea, evidenciando cómo la cultura occidental ha priorizado el pensamiento racio-nal en detrimento de la percepción sensorial y corporal. A partir de una comparación entre la respuesta corporal espontánea de la infancia y la elaboración cognitiva del adulto, se analiza cómo se pierde la escucha del sentir, aunque nunca se deje de sentir. Desde la danzaterapia y las aportaciones de autores como Alexander Lowen, Stanley Keleman, Nazareth Castellanos y Maurice Merleau-Ponty, se sostiene que la emoción es un evento corporal y que la postura, la respiración y la forma organizan la experiencia emocional antes de su ela-boración mental. En este contexto, la danza —especialmente desde la pedagogía de Rudolf Laban— se presenta como una herramienta fundamental para la educación integral del indi-viduo, capaz de integrar dimensiones físicas, emocionales, intelectuales y sociales. Finalmente, el texto plantea una reflexión crítica sobre el avance del transhumanismo y la tec-nología, advirtiendo sobre el riesgo de una deshumanización si no se preserva la experiencia encarnada y el arte como soporte sensible de la conciencia.

ABSTRACT


The article addresses the growing disconnect between mind and body in contemporary human experience, highlighting how Western culture has prioritized rational thought at the expense of sensory and bodily perception. By comparing the spontaneous bodily response of childhood with the cognitive processing of adulthood, it analyzes how we lose the ability to listen to our feelings, even though we never stop feeling. Drawing on dance therapy and the contributions of authors such as Alexander Lowen, Stanley Keleman, Nazareth Castellanos, and Maurice Merleau-Ponty, it is argued that emotion is a bodily event and that posture, breathing, and form organize the emotional experience prior to its mental elaboration. In this context, dance—especially as understood through Rudolf Laban’s pedagogy—is presented as a fundamental tool for the holistic education of the individual, capable of integrating physical, emotional, intellectual, and social dimensions. Finally, the text offers a critical reflection on the advance of transhumanism and technology, warning of the risk of dehumanization if embodied experience and art—as a sensitive support for consciousness—

are not preserved.

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Entre la Psique y el Soma.

El Baile Transhumano


PATRICIA PASSO


Hagamos un juego: pregúntale a un niño qué siente. Seguramente se recogerá un poco, bajará la cabeza para que esta encuentre el pecho en busca de respuestas, respirará, suspirará… en fin, sin darse cuenta bus-cará en el cuerpo la respuesta.


Ahora, pregúntale a un adulto qué siente.

Seguramente erguirá la cabeza, quizá fruncirá la frente, levantará la mirada, puede que la respiración se corte, subirá los hombros —depen-diendo de la ocasión— para enaltecer el discurso que buscará argumen-tos claros, justificaciones, razones que le concedan el derecho a sentir.


En conclusión, buscará en la articulación del pensamiento y del razo-namiento lo que se encuentra en el cuerpo.


“Pensar es la naturaleza de la mente, así como sentir es la naturaleza del cuerpo”. Alexander Lowen.


¿Por qué vamos perdiendo esta respuesta sensorial corporal?

¿Por qué dejamos de escuchar, de reaccionar, de percibir lo que esta-mos sintiendo?


Una de las cuestiones más relevantes en mis sesiones de danzatera-piaes la demanda, la necesidad recurrente de las pacientes de volver a sentir.


Aquí hay una cuestión importante: nunca dejamos de sentir, porque sentir es lo que nos garantiza la existencia. La experiencia humana y la corporalidad se estructuran en base a las sensaciones.


Pero perdemos la escucha y, con ella, la conciencia y, poco a poco, la presencia. La desconexión entre mente y cuerpo se instaura porque no podemos soportar el sentimiento de ausencia y el bloqueo del cuerpo, perpetuado con el pasar de los años.


No “siento miedo y me contraigo”.


Me contraigo, y esa forma produce una experiencia de miedo, retirada y pérdida. La cuestión que se instaura a partir de estos terapeutas cor-porales es la siguiente:


La mente elabora aquello que el cuerpo registra y comunica a partir de sensaciones que se codificarán en emociones. El cerebro, un gran con-tenedor y archivo de las experiencias pasadas, formulará una respuesta que creará una creencia y se convertirá en una realidad.


En la actualidad, la doctora Nazareth Castellanos, neurocientífica y gran estudiosa de las prácticas corporales y la filosofía oriental, comple-menta:


La postura corporal emite señales al cerebro, que las traducirá cons-truyendo un campo emocional. Por ejemplo, los hombros caídos y el pecho hundido se asocian con cansancio y tristeza.


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Es fascinante ver a la ciencia y la neurociencia actualizando el software humano y afianzando la importancia de nuestra corporeidad.


La cuestión es cuándo nos daremos cuenta de que la única manera de minimizar este gap entre la importancia de la conciencia mental y la conciencia corporal es la educación de base.


Leo Villardo

Es decir, la formación del individuo desde su infancia debe contemplar la inteligencia del cuerpo para la salud y la vitalidad de este ser.


El arte corporal, o sea la danza, es una herramienta particularmente importante en relación con la capacidad de sensibilización y el desarrollo del sentido perceptivo de la experiencia humana. El lenguaje de la danza permite que la expresión gane forma en el cuerpo. ¿Este no es el sentido más profundo de nuestra experiencia encarnada?

s decir, la formación del individuo desde su infancia debe contemplar la inte-ligencia del cuerpo para la salud y la vitalidad de este ser.


El arte corporal, o sea la danza, es una herramienta particularmente importante en relación con la capacidad de sensibilización y el desarrollo del sentido perceptivo de la experiencia humana. El lenguaje de la danza permite que la expresión gane forma en el cuerpo. ¿Este no es el sentido más profundo de nuestra experiencia encarnada?


El alma necesita un cuerpo.

El cuerpo es el vehículo de la experiencia.


Aún sobre la importancia de este arte corporal, la revolución artística de principios del siglo XX contó con la propuesta reivindicativa del valor de la danza en la formación del individuo.


La educación por la danza, propuesta por el filósofo Rudolf Laban, más allá de formar increíbles bailarines, buscaba el desarrollo de mejores seres humanos: más integrales, más completos.


Una premisa fundamental es: donde hay fragmentación, ruptura, hay sufri-miento.


Entonces volvemos al principio:

¿Por qué fragmentar cuerpo y mente y priorizar la educación mental?

¿Cuándo y por qué la psique se separó de la soma?


Fue a finales del siglo pasado cuando Laban revolucionó la sociedad con su propuesta educativa sobre la danza.


Laban nació en Bratislava (entonces parte del Imperio austrohúngaro). A lo largo de su vida trabajó en Europa y posteriormente en Inglaterra. Se interesó profundamente por el movimiento humano, estudiándolo desde perspectivas artísticas, filosóficas, científicas y pedagógicas.


Creía que todo ser humano puede bailar, ya que el movimiento es una forma natural de expresión y comunicación.


Su pensamiento transformó la manera de entender la danza, no solo como arte escénico, sino como una herramienta educativa, expresiva y social accesible a todas las personas.


Su propuesta con la danza era de desarrollo y educación integral. Consideraba su capacidad integradora, uniendo cuerpo físico, emocional y mental, junto con la interacción con el otro, es decir, el ser social.

Los aportes pueden nombrarse de la siguiente manera: Físico: coordinación, equilibrio, conciencia corporal Emocional: expresión de sentimientos y estados internos Intelectual: comprensión del movimiento, toma de decisiones Social: relación con los demás y trabajo grupal

La danza, en esta perspectiva, es un lenguaje que interactúa con el

campo emocional individual y colectivo.

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Laban entendía el movimiento como un lenguaje no verbal. En la educa-ción, la danza permite que el alumnado exprese ideas y emociones,

explore su identidad y desarrolle creatividad y espontaneidad.


Es decir, usada como un vehículo de percepción de uno mismo, como un ser que siente y busca en la expresión corporal elaborar la experiencia.


La potencia del lenguaje artístico va más allá de las capacidades conscientes y actuantes en el ámbito de lo real.


El arte es el discurso de lo inconsciente, clamando por conciencia.


Por lo tanto, la educación por la danza, así como la dan-zaterapia, son la posibilidad de que lo humano rescate su valor sensible, lo que termina por desarrollar mejor nuestra cognición.


Como bailarina, educadora y terapeuta corporal, es fas-cinante ver cómo la educación corporal se va popularizan-do: desde la neurociencia, desde la moda del mindfulness, desde la globalización de las prácticas corporales orienta-les como el yoga, que buscan la integración cuerpo-mente, y también desde los espacios que la danza va ganando en las artes performáticas y en la calle.


Pero cuando traemos como referencia a Rudolf Laban, estamos hablando de casi cien años atrás, y todavía hay mucho por hacer en relación con otorgar la importancia de la educación a través de la danza para todos los cuerpos y todas las edades.


El arte sigue teniendo que gritar por espacios en una sociedad preocupada por resultados rápidos y eficiencia, pero muy poco preocupada por la formación de seres humanos más humanos. Algunos antropólogos dicen que vamos camino a la deshumanización, a la hibridación humana. ¿Estaremos realmente caminando hacia un humanismo tecnológico?


Palabras y conceptos como neurotecnología y biohibrida-ción deberán ser digeridos y comprendidos por los cuerpos sociales, que todavía carecen de conciencia de sí mismos. Me parece peligroso hablar de una expansión perceptiva si todavía hay hiatos y carencias en nuestra percepción sen-sorial, fruto del abandono de propuestas corporales educa-tivas serias y comprometidas.


Sería muy importante, en un momento como el que esta-mos viviendo, donde el futuro parece pasar por una espe-cie de hibridación y nueva corporalidad, profundizar sobre estos conceptos:


El cuerpo no es un objeto, es sujeto de experiencia No hay percepción sin cuerpo

La tecnología solo puede modificar, no eliminar, la expe-riencia encarnada


Si hay conciencia, hay cuerpo vivido


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Desde la fenomenología, especialmente en autores como Maurice Merleau-Ponty, el cuerpo no es un objeto entre otros, sino el sujeto mismo de la percepción. La experien-cia directa del cuerpo se define como una vivencia encar-nada, pre-reflexiva y sensible, en la cual el individuo se relaciona con el mundo a través de sus sentidos, su movi-miento y su presencia.


El autor defiende la importancia de la percepción y de la autonomía de la experiencia guiada por nuestra corporalidad. La experiencia vital necesita ser sentida en nuestra biología. El cuerpo vivo se organiza, pulsa, reacciona, se expande, se contrae y metaboliza aquello que sucede.


Como nos comenta Maurice Merleau-Ponty:


La percepción no es un acto del pensamiento, sino una función del cuerpo. “El cuerpo comprende el mundo antes de que lo haga el pensamiento.”


Leo Villardo


El autor defiende la importancia de la percepción y de la autonomía de la expe-riencia guiada por nuestra corporalidad. La experiencia vital necesita ser sentida en nuestra biología. El cuerpo vivo se organiza, pulsa, reacciona, se expande, se contrae y metaboliza aquello que sucede.


Como nos comenta Maurice Merleau-Ponty:


La percepción no es un acto del pensamiento, sino una función del cuerpo. “El cuerpo comprende el mundo antes de que lo haga el pensamiento.”

Con estos planteamientos, el autor deja claro que el movimiento y la acción preceden a la reflexión intelectual.


Considero este momento actual como altamente peligroso, pero también como una gran oportunidad. Caminamos hacia una experiencia transhumana sin hacer nuestra la singularidad de lo que experimentamos, sin dar espacio a que las sensaciones del cuerpo validen los procesos vividos. Perderíamos el calor, la energía intrínseca producida cuando sentimos el gozo de estar vivos.


Así como el bebé necesita aprender a respirar respirando, en su primer aliento, y por puro instinto succiona la leche materna, de la misma manera necesitamos conservar nuestra corporalidad sensorial. Es ella la que permitirá al cuerpo su metamorfosis.


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El arte, testigo de la historia, puede nuevamente servir como puente entre lo real y lo imaginario. El arte, que siempre resignificó la historia y creó nuevas realida-des, necesita ser el instrumento de soporte para esta nueva humanidad.


Referencias bibliográficas


Merleau-Ponty, M. (1993). Fenomenología de la per-cepción. Barcelona: Península. (Original publicado en 1945)


Keleman, S. (1997). Anatomía emocional: La estruc-tura de la experiencia somática. Bilbao: Desclée de Brouwer.


Keleman, S. (1997). La experiencia somática: Formación de un yo personal. Bilbao: Desclée de Brouwer.


Lowen, A. (1993). La espiritualidad del cuerpo: Bioenergética, un camino para alcanzar la armonía y el estado de gracia. Barcelona: Paidós.


Lowen, A. (1975). Bioenergética: Una terapia revolu-cionaria que utiliza el lenguaje del cuerpo para curar los problemas de la mente. México: Diana