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HIDDEN arts / vol 7 - 2025 / Páginas 31-38 / ISSN: 2603-8749 / ISSN INTERNET: 3020-335X /
Depósito Legal: M-5647-2018
Recibido: 23/01/2025. Aceptado: 25/02/2025. Publicado en marzo de 2025
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Para citar este trabajo: González Culubret, C. (2025). Cuerpo y horror: un análisis coreográfico comparativo de Suspiria (1977) y su remake de 2018. HIDDEN arts, 7, 31-38. https://doi.org/10.5281/zenodo.15091287
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CUERPO Y HORROR: UN ANÁLISIS COREOGÁFICO COMPARATIVO DE SUSPIRIA (1977) y su REMAKE DE 2018
Body and Horror: A Comparative Choreographic Analysis of Suspiria (1977) and its 2018 Remake
CARLOTA GONZALÉZ CULUBRET
Investigadora Independiente, España carlottagc01@gmail.com https://orcid.org/0009-0009-4352-5628
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PALABRAS CLAVE
Suspiria; Cine; Danza; Terror; Giallo.
RESUMEN
El cine de terror nos lleva a experimentar una serie de emociones intensas a través de la narrativa y sus imágenes. Dentro de este género vemos como la danza se puede utilizar como un elemento tanto visual como narrativo. Sin embargo, este tema sigue siendo poco investigado dentro de lo académico.Un ejemplo de esta unión entre danza y terror dentro del cine lo encontramos presente en los filmes de Suspiria 1977 de Dario Argento y Suspiria 2018 de Luca Guadagnino. Cada uno de estos filmes representan distintas formas del uso de la danza. Por un lado, vemos como Argento hace uso de esta como un elemento estético; mien- tras que Guadagnino utiliza la danza como elemento narrativo y simbólico.El uso de la danza como elemento comunicativo en el cine de terror nos demuestra como la danza puede expre- sar no solo la belleza y perfección, sino también lo inquietante y terrorífico, adentrándose en los pensamientos del ser humano.
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KEYWORDS
Suspiria; Film; Dance; Horror; Giallo.
ABSTRACT
Horror films lead us to experience a series of intense emotions through the narrative and its images. Within this genre we see how dance can be used as both a visual and narrative ele- ment. However, this subject is still under-researched within academia. An example of this union between dance and horror within cinema can be found in the films Suspiria 1977 by Dario Argento and Suspiria 2018 by Luca Guadagnino. Each of these films represent different forms of the use of dance. On the one hand, we see Argento's use of dance as an aesthetic element, while Guadagnino uses dance as a narrative and symbolic element.
The use of dance as a communicative element in horror films demonstrates how dance can express not only beauty and perfection, but also the disturbing and terrifying, delving into the thoughts of human beings.
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Según Trencansky (2001), la danza encuentra un contrapunto cuando se rela- ciona con el género de terror. Este estudio analiza cómo el movimiento del cuer- po se convierte en un lenguaje audiovisual para intensificar emociones como el miedo y la angustia, añadiendo significado dentro de la narrativa.
El lenguaje coreográfico acaba formando parte de la historia. Como Alekseeva (2012) menciona, la danza en Europa es usada de manera narrativa, es decir, se busca contar historias a través de los diferentes movimientos que el bailarín realiza, pero sin seguir ningún guion o estructura ya establecida.
Sin embargo, a partir del siglo XX, encontramos una danza moderna enfocada en expresar emociones e ideas a través del cuerpo humano, rechazando el ballet clásico y dándole importancia tanto al coreógrafo como al bailarín (Guerrero y Garnett, 1955).
Según Wigman (2002), la danza es un medio de comunicación que transmite sentimientos a través del movimiento, sin necesidad de palabras. Dicha afirma- ción es complementada por Moorde y Yamamoto (2012), quienes señalan que el movimiento es un elemento importante para la comunicación humana, aun- que su breve temporalidad dificulta su registro y análisis.
Para poder comprender la danza y el propio movimiento, Pérez Soto (2008) analiza la danza a través de tres aspectos importantes: los movimientos como elementos que aportan significado a la coreografía, el cuerpo como medio para transmitir expresiones, y los significados vinculados a los movimientos, refirién- dose a las ideas o sentimientos que cada movimiento guarda.
Si nos centramos en un estilo dancístico como es la danza contemporánea y de acuerdo con la afirmación de Dallal (1975), entendemos que esta no se basa en expresar de manera literal lo que se quiere decir mediante el movimiento. Este estilo crea nuevas experiencias que se alejan de la simple descripción. Además, busca entender al ser humano, sus sentimientos, pensamientos e ideas basándose así en la unión entre lo interno de cada individuo y el movi- miento que expresa aquello que se quiere decir.
Comprendemos, entonces, como la danza, especialmente en un estilo más contemporáneo, es un lenguaje corporal que puede intensificar emociones, experiencias y significados a través de un movimiento sin necesidad de utilizar palabras. Al relacionarse con el género de terror se desarrollan nuevos lengua- jes visuales y emocionales. Podemos observar como el cine de terror experi- menta nuevas formas de demostrar el miedo, la tensión y la angustia a través de movimientos corporales usando el cuerpo humano como la herramienta prin- cipal.
Al enfocarnos en el cine de terror, buscamos entender la danza desde otra perspectiva la cual no se centra tanto en lo estético, sino que va más allá, explorando un punto de vista narrativamente más profundo.
Teniendo en cuenta el marco conceptual plantea- do, nos propusimos profundizar en este estudio a través de las siguientes preguntas de investigación:
¿Cómo el lenguaje corporal puede expresar el miedo sin necesidad de las palabras? ¿Qué y cómo nos muestran a través del movimiento del bailarín el desarrollo de la historia? ¿Cómo logra una coreo- grafía convertir una escena en una experiencia inquietante? ¿Es posible que una secuencia de danza nos transmita terror sin necesidad de diálo- gos?
Las cuestiones planteadas nos ayudaron a estu- diar cómo el lenguaje coreográfico y elementos sonoros aportan belleza y estética visual, como tam- bién intensifican las emociones y ayudan al desarro- llo de la narrativa.
A diferencia de investigaciones previas centradas en el cine de género musical, realizamos un estudio del movimiento coreográfico en el cine de terror. Para ello llevamos a cabo un análisis comparativo del uso del lenguaje coreográfico específicamente en los filmes de Suspiria (1977) de Dario Argento y Suspiria (2018) de Luca Guadagnino. La elección de estas dos películas se basa en la posibilidad de analizar cómo dos directores diferentes y con estilos distintos de filmar dentro del género fílmico de terror, como son el cine giallo planteado por Suspiria (1977), (figura 1) y el cine sobrenatural propuesto por Suspiria (2018), abordan esta misma temática, la danza, centrándonos no solo en su parte estética, sino su posible implicación dentro de la narrativa del filme.
Figura 1. Escena cine Giallo. Suspiria 1977.
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La danza desde un punto de vista estético no se ha visto relacionada directa- mente con el género de terror dentro del cine. Se conoce que la dinámica prin- cipal no se basa en movimiento sino en asustar e inquietar al espectador. Al explorar la danza dentro del cine de terror podemos analizar la manera en la que el cuerpo y su movimiento se convierte en una herramienta del lenguaje audio- visual para crear tensión, miedo y angustia, añadiendo también significado a la narrativa visual de la película.

Figura 2. Ejemplo de Danza clásica. Suspiria 1977
Este análisis permite abordar cuestiones más amplias: ¿cómo el cuerpo consi- gue convertirse en el escenario donde se manifiestan nuestros miedos más pro- fundos? ¿Cómo la coreografía puede ser utilizada para traspasar la barrera esté- tica y expresar lo más profundo, lo sublime y lo monstruoso? Con esta investiga- ción conseguimos indagar en cómo el lenguaje del movimiento dialoga con las emociones humanas y cómo, a través del cine, la danza revela su capacidad para unirlo bello y lo aterrador.
Ambas películas nos cuentan la historia de una bailarina que se muda a Berlín para formar parte dentro de una prestigiosa compañía de danza, allí se dará cuenta de que la escuela alberga gran cantidad de secretos y misterios, descu- briendo que toda la compañía es dirigida por un aquelarre de brujas. A pesar de compartir una temática común estos filmes hacen un uso diferente de la danza.
Analizamos estos filmes a través de la observación y comparación de las secuencias coreográficas identificando los estilos coreográficos presentes, entendiendo también cómo estas secuencias se integran en la estructura narra- tiva de cada filme. Fue necesario, como se menciona anteriormente, estudiar el papel del sonido durante las escenas coreografiadas, destacando sus diferencias y aportes a la historia del filme. Este enfoque permitió entender cómo la danza, más allá de su función visual, contribuye a intensificar emociones y a contar his- torias en el cine de terror.
Siguiendo el modelo de Moorde y Yamamoto (2012), se optó por una observa- ción externa del movimiento, seleccionando los movimientos dancísticos más relevantes para el análisis. Las variables y categorías que se obtuvieron se basa- ron en una recopilación de estudios de autores especializados siendo organiza- das de la siguiente manera. Exploramos variables como los tipos de danza (moderna y clásica), los movimientos dancísticos, y la utilización del movimiento (narrativa, contextual o ritualística). También analizamos el uso del espacio escé- nico, su materialización a través de tensiones y progresiones, el volumen de bai- larines, observando si es individual o grupal y los tipos de cuerpo, que según Borges Carreras (2022) existen dos: cuerpos archivo, que son los que muestran varias versiones o historias y los cuerpos sensitivos, que son los que se encargan de mostrar diferentes tipos de sensibilidad.
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Además, añadimos también el análisis comparativo de los elementos sonoros, basándonos en los estudios de Casetti y Di Chio (1991) y Rodríguez Bravo (1998). Estos elementos sonoros presentes durante las secuencias coreográficas han sido divididos en una serie de categorías obteniendo efectos sonoros y ambientales que pueden ser in (presentes dentro de la escena), off (provenientes de fuera de cámara) o over (no justificados en la acción y situados fuera de la die- gesis). La música sigue una clasificación similar, dependiendo de si forma parte de la escena (in), proviene de fuera de cámara (off), o si se encuentra fuera del contexto visual (over). Además, se tienen en cuenta los silencios siendo elemen- tos esenciales en estas secuencias ya sea un silencio sintáctico (para resaltar momentos importantes), naturalista (para generar realismo ambiental) o dramáti- co (para crear un impacto emocional). Por último, las voces también se categori- zan según su procedencia: in (dentro de la escena), off (fuera de cámara) y over (sin justificación dentro de la narrativa visual). Todos estos elementos sonoros se van a unir e integrar durante las secuencias coreográficas aportando un papel importante en su desarrollo.
Tras analizar las secuencias coreográficas de Suspiria (1977) y Suspiria (2018), encontramos diferencias en el aspecto dancístico, que se ve reflejado e influenciado por el contexto histórico en el que se encuentra cada filme y las intenciones y estilos artísticos de cada uno de los directores. Por un lado, tenemos Suspiria de1977, dirigida por Dario Argento, donde la danza aparece principal- mente como una puesta en escena, enmarcada dentro del subgénero de terror Giallo, con un enfo- que narrativo centrado en el terror y los asesina- tos. En la película de 2018, dirigida por Luca Guadagnino, hay un desarrollo de la trama más elaborada; el director trata la trama desde un punto de vista ritual y de brujería donde la danza es el foco principal. Esta no solo aparece como una forma de expresión artística a través del movi- miento, sino que también ayuda al desarrollo de la historia siendo un elemento narrativo más.
Esta diferencia en el uso de danza se ve refleja- da en los tipos de esta que predominan en cada filme. Mientras que en Suspiria (1977) la danza presente es de un estilo clásico, donde únicamen- te predomina la estética, la belleza y elegancia (figura 2) dentro de un cine Giallo que destaca por un ambiente gótico italiano caracterizado por mos- trar escenarios oscuros, confusos, inquietantes y tenebrosos con la intención de provocar miedo en el espectador y, que también se intenta conseguir mediante el uso de imágenes desconocidas y sobrenaturales (Catanese, 2018).
En la versión de 2018 se opta por una danza moderna, más libre y espontánea, que se une en relación con las tendencias artísticas contemporá- neas de la época (figura 3). La elección de un esti- lo sobre otro no solo es llevada por un cambio en las tendencias de la danza, sino también a cómo cada director elige el uso que quiere darle a la danza y cómo integrar dentro de la narrativa de cada uno de los filmes.

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El resultado es que, en la película de 1977, la danza se incorpora dentro de una atmósfera de terror, sin la intención de ayudar en un desarrollo narrativo, mientras que, en la versión de 2018, la danza es utilizada como una herramienta fundamental para desarrollar la trama, especialmente en torno a los temas de brujería y rituales. Así, el movimiento y el lenguaje corporal se observan en una comunicación profunda y ritualística que ayuda a potenciar la atmósfera siniestra y sobrenatural del filme.
Figura 4. Representación del espacio. Escena representativa. Suspiria 2028
Figura 5. Representación del espacio. Clase de baile. Suspiria 1977
Figura 3. Ejemplo de danza moderna. Suspiria 2018
Dentro de estos filmes y para comprender las secuencias coreográ- ficas nos centramos en un estudio del espacio, siendo un elemento narrativo importante. El espacio, tanto físico como simbólico, juega un papel necesario a la hora de que los bailarines no solo interactúen con su propio espacio sino también entre ellos, creando un contexto que ayuda a comprender el significado de cada escena. Nos pregun- tamos entonces ¿Cómo influye el uso del espacio en la creación de una atmósfera y el desarrollo narrativo en las secuencias coreográfi- cas de Suspiria (1977) y Suspiria (2018)?
Empezando primero por reconocer los tipos de espacio de cada uno de los filmes. En la versión de 1977, el espacio utilizado se limita a la Clase de Baile con un enfoque literal, como un entorno específico relacionado con la enseñanza y práctica de la danza sin otorgarle un sentido alegórico. Este filme carece de espacios Representativos y Externos lo que nos muestra una carencia en la representación de espacios simbólicos o figurativos dentro de la narrativa.
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En cambio, en Suspiria (2018), la representación del espacio es mucho más variada. Aunque también se incluyen las Clases de Baile, este tipo de espacio esta unido junto a una escena representativa, donde el espacio desarrolla un valor simbólico, alejándose de la sim- ple funcionalidad. Además, se le añade un espacio externo, utilizado durante los rituales, lo que crea un contraste entre lo cotidiano y lo sobrenatural, intensificando la atmósfera mística del filme. Ver figuras 4 y 5.
Una vez entendido los tipos de espacios que vemos pre- sentes pasamos a la materialización de este. La diferencia entre ambos filmes también se hace evidente. En Suspiria (1977), el uso de las tensiones corporales durtante las secuencias coreográficas se hacen de manera equilibrada, resaltando la técnica del movimiento, sin otorgarle un valor narrativo. Por otro lado, Suspiria (2018) presenta tensiones de forma más distribuida, lo que nos indica una variedad emocional y una mayor complejidad en la relación entre la danza y la narrativa. Las progresiones también juegan un papel importante. Mientras que, en la versión más antigua, el movimiento a través del espacio es mínimo y no esencial para el desarrollo de la trama, en Suspiria (2018) las pro- gresiones se distribuyen de manera equitativa a lo largo de las escenas, mostrado una evolución de la narrativa y un desarrollo de los personajes. Las proyecciones del movi- miento en Suspiria (1977) se abordan principalmente desde una perspectiva técnica y estética, mientras que en Suspiria (2018), estos movimientos adquieren un sentido simbólico y narrativo, añadiendo importancia a la temática ritualística del filme.
Pero ¿Qué pasa con el volumen de bailarines que se encuentran en escena? El análisis del volumen de bailari- nes en las secuencias coreográficas de ambos filmes es fundamental para comprender cómo la cantidad y la

distribución de los cuerpos en el escenario ayudan al desarrollo y compren- sión de la narrativa. El número de bailarines, así como la forma en que se organizan, no solo define la composición visual dentro del espacio durante la secuencia coreográfica, sino que también nos muestra la representación de los personajes y los temas de la trama.
En Suspiria (1977), la danza se realiza casi totalmente de manera grupal, haciendo énfasis en la importancia en el cuerpo de baile durante la danza y la uniformidad en ella. En contraste, Suspiria (2018) mezcla escenas grupales e individuales, lo que permite una mayor exploración del desarrollo de perso- najes y de la expresión de cada uno de los bailarines dentro del contexto gru- pal. Las escenas individuales, como la prueba de Susie para entrar en la com- pañía de danza son presentadas para entender el desarrollo del personaje, mientras que las escenas grupales, como las representaciones de la compa- ñía nos muestran las relaciones y conflictos entre los diferentes personajes. Ver figura 6 y 7

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Figura 6. Ejemplo de escena grupal. Suspiria 2018.

Figura 7. Ejemplo de escena individual. Suspiria 2018

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Figura 8. Ejemplo de movimiento en danza clásica. Suspiria 1977
Ya conocemos varios aspectos para comprender la danza, pero es importante entender que el cuerpo no es solo un instrumento de ejecución, sino una mues- tra del arte la cual puede adoptar diferentes categorí- as según el uso y representación que se le dé. Los conceptos de Cuerpo Archivo y Cuerpo Sensitivo per- miten analizar cómo los bailarines se expresan a tra- vés del movimiento y qué aspectos destacan en una coreografía. Mientras que el Cuerpo Archivo se enfo- ca en la técnica y en el perfeccionamiento de los movimientos codificados, el Cuerpo Sensitivo da importancia a la emoción, la sensibilidad y la capaci- dad de transmitir experiencias y sentimientos siendo algo más subjetivo.
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Al analizar los tipos de cuerpo en las secuencias coreográficas de ambos filmes podemos observar una gran diferencia en como se enfocan estas dos versiones. Si nos vamos al filme más antiguo, la ver- sión de 1977, destacan el uso de los Cuerpo Archivo, lo que nos muestra una mayor atención a la técnica y a como los propios bailarines la ejecutan de manera correcta durante las escenas coreografías presentes.
En cambio, si nos situamos en la versión de 2018, este uso del Cuerpo Archivo está prácticamente ausente, mostrando un cambio de perspectiva a la hora de hacerse uso del movimiento del cuerpo humano. Entonces comprendemos que en Suspiria 2018 lo que predomina es el Cuerpo Sensitivo, donde el movimiento pasa a ser una herramienta para expresar sentimientos y emociones, es decir, el baila- rín ya ha adquirido una técnica que tiene innata y ahora pasa a realizar una exploración emocional a través de su movimiento corporal.
Comprender los distintos tipos de movimiento de ambos filmes es esencial para entender cómo cada versión usa la danza no solo como una herramienta visual, sino como una forma de reforzar su narrativa y su estética particular. Analizar los movimientos dan- císticos permite entender cómo las diferencias en la ejecución de las coreografías reflejan dos enfoques artísticos muy distintos. Mientras que una versión se inclina por la técnica clásica y el control del cuerpo, la otra apuesta por una mayor libertad expresiva y por una conexión más emocional con el movimiento. Estas elecciones en la coreografía no solo definen el estilo visual de cada película, sino que también influ- yen en cómo percibimos el miedo, la tensión y el des- arrollo de cada uno de los personajes.
Podemos encontrar dentro de las secuencias core- ográficas de Suspiria 1977 y Suspiria 2018, grandes diferencias en los tipos de movimiento. Las diferen- cias que encontramos no se basan únicamente en la estilística de cada filme, sino que nos muestra una vez más los objetivos y enfoques específicos de cada película en cuanto a la representación del cuerpo y el movimiento del bailarín.
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En Suspiria 1977, los movimientos dancísticos se caracterizan por la fluidez y la suavidad. La continuidad en las secuencias coreográficas es evidente a la hora de realizar las diagonales de waltz, donde los bailarines ejecutan despla- zamientos con un flujo constante y una transición suave entre cada paso. También se observan movimientos enérgicos, especialmente en los saltos que los bailarines realizan durante las secuencias. Esta combinación de fluidez y energías del movimiento reflejan una técnica propia de la danza clásica, donde el cuerpo está disciplinado para seguir patrones coreográficos preestablecidos, evitando la improvisación o la exploración corporal de cada uno de los bailari- nes. La precisión y el perfeccionamiento en la técnica de danza clásica son dos elementos fundamentales en la versión de 1977, destacando una visión de la danza que prioriza el control y la ejecución exacta del movimiento demostrando una vez más la técnica que ya conocen.
Pero, si analizamos la versión más actual, se muestra un enfoque mucho más dinámico y expresivo en sus secuencias coreográficas. Los movimientos son fluidos, pero también enérgicos, con un movimiento continuo que los bailarines muestran a la hora de realizar los diferentes ejercicios de suelo y los giros que realizan las bailarinas. Sin embargo, a diferencia de la versión de 1977, aquí también aparecen movimientos percutidos, caracterizados por golpes secos en el movimiento y pequeños saltos. Este tipo de movimiento más libre y variado es el que da mucha importancia a sentir la danza y cómo expresarla a través de ella.
Esta diferencia en los tipos de movimiento refleja los enfoques en la coreo- grafía que tanto directores como coreógrafos han querido dar en cada una de las dos versiones. En el filme de 1977, la técnica clásica establece una serie de límites dentro del movimiento y su ejecución optando por mostrar disciplina y una técnica fija (figura 8). El cuerpo se entiende entonces, como el instrumen- to para ejecutar esta técnica, dentro del estilo de danza clásica que se conoce.
Por el contrario, en la versión de 2018, nos alejamos de todo esto centrán- donos en la importancia de la expresividad del movimiento y la capacidad de sentir la danza desde nuestro propio interior, entendiendo por que se realiza cada movimiento. Este se convierte en una herramienta para transmitir emocio- nes y explorar nuevas formas de expresión, permitiendo una mayor diversidad y espontaneidad en la ejecución de los movimientos durante las secuencias coreográficas.
Hasta ahora, hemos explorado en profundidad el papel de la danza en Suspiria 1977 y Suspiria 2018, analizando cómo el movimiento coreográfico ayuda a definir la atmósfera y en el desarrollo de la narrativa en cada una de las dos versiones. Sin embargo, para comprender de manera correcta estas secuencias coreográficas, es necesario prestar atención a otro elemento clave como son los elementos sonoros. La música, los silencios y las voces no van a ser inmanente acompañamientos dentro de las diferentes escenas; son pie- zas fundamentales que van a ayudar a comprender el lenguaje visual y corpo- ral, añadiendo capas de significado que van a ir generando distintas emociones en el espectador.
Cada filme utiliza estos elementos sonoros de manera que puedan no solo complementar la acción, sino que también ampliar el significado y lo que se quiere expresar a través del cuerpo. Ya sea mediante una banda sonora cons- tante y envolvente, los sonidos ambientales que dan textura a las escenas o los momentos de silencio que intensifican la tensión, estos elementos influyen directamente en la manera en que percibimos la danza y el desarrollo narrativo. Analizar estos elementos nos ayuda a comprender cómo cada versión de Suspiria elabora su propia atmósfera y cómo el sonido se convierte en una herramienta más dentro de las secuencias coreográficas.
En la versión de 1977, el sonido y los efectos ambientales aparecen de mane- ra equilibrada, contribuyendo a la atmósfera de una manera funcional para crear un ambiente realista de escuela de danza durante las secuencias coreo- gráficas y sin distraer la atención del espectador.
La presencia de sonidos como el de los tacones de la pro- fesora al caminar por el estudio y el roce de los pies de las bailarinas contra el suelo refuerza la sensación de estar en una clase de danza poniendo una vez más a la acción en contexto. Estos sonidos no buscan incomodar al especta- dor, sino llevarlo una vez más a sentir que se encuentra en una escuela de danza durante una clase de ballet.
atones coreográficos preestablecidos, evitando la improvi-
sación o la exploración corporal de cada uno de los bailari- nes. La precisión y el perfeccionamiento en la técnica de danza clásica son dos elementos fundamentales en la ver- sión de 1977, destacando una visión de la danza que priori- za el control y la ejecución exacta del movimiento demos- trando una vez más la técnica que ya conocen.
Pero, si analizamos la versión más actual, se muestra un enfoque mucho más dinámico y expresivo en sus secuen- cias bailarines, cada fricción del cuerpo contra el suelo durante estas secuencias y el ruido fx
audiovisual y expresiva dentro de la danza. Entendemos que estos elementos no son utilizados como un mero ele- mento que complementa la acción; estos son elementos fundamentales que aportan tensión y realismo en la danza presente.
La ausencia de música en ciertos momentos permite que
La música también cumple una función constante de acompañamiento en estas escenas, llevando el ritmo de la coreografía y creando una atmósfera envolvente que refleja la disciplina de una clase de danza. Durante todas estas secuencias coreográficas el silencio nunca esta presente, ya que el sonido continuo ayuda a mantener el hilo de la narrativa y la coreografía.
Las voces también son elementos importantes dentro de las secuencias coreográficas. En la versión de Argento, las voces están presentes en casi todas las escenas de danza. Las indicaciones de los profesores y las conversaciones constantes ayudan a reforzar la idea de que nos encontra- mos en una escuela de danza durante una clase de ballet, poniéndonos una vez más en contexto gracias a la atmos- fera creada. Esto refleja una visión en la que la danza es una disciplina que debe ser enseñada y perfeccionada bajo la supervisión e indicaciones de profesionales.
En contraste, en Suspiria 2018 podemos ver un uso más complejo de los elementos sonoros. Estos efectos pasan a ser un elemento protagonista: las respiraciones y los ruidos corporales no solo acompañan el movimiento, sino que tam- bién pasan a formar parte como un tipo de música corporal. Los golpes secos al bailar, cada respiración profunda de los
estos sonidos corporales se perciban con mayor claridad, bailrineas cada fricción del cuerpo contra el suelo durante estas secuencias y el ruido fx audiovisual y expresiva dentro de la danza. Entendemos que estos elementos no son utili- zados como un mero elemento que complementa la acción; estos son elementos fundamentales que aportan tensión y realismo en la danza presente.
La ausencia de música en ciertos momentos permite que estos sonidos corporales se perciban con mayor claridad, generando una sensación inquietante que enfatiza el esfuerzo físico y la carga emocional de la bailarina durante la realización de cada movimiento. La música, cuando apa- rece, a menudo lo hace de manera dramática y sobrecarga- da (Over), atravesando lo que ocurre en pantalla para crear una atmósfera inquietante y desorientadora. Esta decisión en la utilización de los elementos sonoros busca que el espectador experimente incomodidad, angustia y terror.
En esta versión el silencio aparece como un elemento importante que intensifica momentos específicos durante las secuencias coreográficas. Los silencios sintácticos, naturalísticos y dramáticos permiten dar una mayor impor- tancia al movimiento para que se exprese con mayor inten- sidad y que así el espectador absorba todas las emociones que se encuentran dentro de cada gesto. Además, estas pausas aportan momentos de gran tensión, donde el ruido desaparece y solo queda el lenguaje del cuerpo, creando una atmósfera inquietante y cargada de significado
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Por otro lado, Guadagnino también utiliza las voces como recurso, aunque estas se reducen de manera considerable. El foco de atención se aleja de esas voces y se centra en el movimiento corporal, permitiendo que el cuerpo se comuni- que por sí mismo. Este reducido uso de voces ayuda a mos- trar un movimiento que por sí solo enriquece a la narrativa del filme.
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Estas diferencias en el uso del sonido, la música y resto de elementos sonoros nos demuestran las intenciones artísticas de cada director. Argento busca una representación más clá- sica, estética y elegante de la danza donde el sonido mantie- ne una estructura constante y equilibrada, entendiendo que la trama se desarrolla gracias a los diálogos de los personajes. Guadagnino, en cambio, utiliza el sonido para inquietar, dis- traer y sumergir al espectador dentro del filme, ayudando al desarrollo de la historia. Así, Suspiria 1977 y Suspiria 2018 no sólo contrastan en su estética visual y narrativa, sino también en cómo emplean el sonido y la música para dar vida a sus coreografías y reforzar el impacto psicológico de sus historias.
Al observar los filmes entendimos que la danza se emplea de manera heterogénea en Suspiria 1977 y Suspiria 2018. Este análisis confirmó que en el filme de Dario Argento, las secuencias coreográficas consisten en movimientos simples de danza clásica que no guardan una relación directa con la trama. La danza es algo meramente estético, una herramienta para crear una atmósfera visual elegante y mostrar la belleza de la danza dentro del cine Giallo. En cambio, en la versión de Luca Guadagnino, la danza es el eje principal de la narra- tiva, es decir, sin esta danza la historia no tendría sentido, ni habría un desarrollo. Las escenas coreográficas donde desta- ca la danza moderna intensifican la sensación de terror y sus- penso, convirtiéndose en una pieza fundamental en el des- arrollo dramático de las secuencias coreográficas.
Centrándonos ahora en el estilo de danza utilizado en cada uno de los filmes y encontrando por un lado la danza clásica en Suspiria 1977 y por otro, la danza moderna en Suspiria 2018, concluimos que en Suspiria 1977, los movimientos de técnica de danza clásica son empleados exclusivamente para transmitir una belleza, estética, elegancia y una técnica rigu- rosa, sin mayor pretensión narrativa. La elegancia del ballet se convierte en un elemento que embellece la historia sin par- ticipar en su propio desarrollo. Por otro lado, Suspiria 2018, que hace uso de la danza moderna, utiliza coreografías con un tono ritualistico, el cual ayuda no solo a crear una atmós- fera, sino también a expresar emociones, secretos y conflic- tos.
Cada movimiento se convierte en una ayuda para mostrar el drama, una forma de comunicación que traspasa el lengua- je verbal propio de Suspiria 1977 y alcanza algo más simbóli- co donde no se necesitan palabras.
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También llegamos a la conclusión de que a pesar de que ambos filmes comparten la temática de brujería y aquelarres, el uso de los elementos coreográficos difiere considerable- mente. En Suspiria 1977, la danza aparece apenas en dos secuencias al inicio de la película y no influye en el desarrollo de la trama. Es algo que pasa a segundo plano. En contraste con Suspiria 2018, la cual presenta diez secuencias coreográ- ficas que están cuidadosamente distribuidas a lo largo de todo
Estas coreografías están integradas dentro del arco narrativo, fun- cionando como un elemento que ayuda a avanzar en la trama del filme. Pero, al igual que con la danza, también hemos obtenido una serie de conclusiones sobre el uso de los elementos sonoros y su importancia. En Suspiria 1977, la música y los efectos sonoros sirven para crear una atmósfera envolvente sin interferir en el hilo narrativo principal y así no distraer la atención del espectador. El sonido fun- ciona como elemento de apoyo, diseñado para que el espectador se vea envuelto en la atmósfera del filme.
En cambio, en Suspiria 2018, el sonido es un protagonista más. Las respiraciones, los movimientos corporales y los silencios cuidadosa- mente colocados dan a la danza una intensidad dramática y visceral. Los silencios, ausentes en la versión de 1977, son utilizados aquí para resaltar momentos de tensión. La ausencia de sonido se con- vierte en una herramienta poderosa que intensifica el terror y el sus- penso durante las secuencias coreográficas.
Sostenemos que la danza se emplea de manera distinta en cada filme, pero siendo un elemento narrativo clave para cada una de ellas. Por un lado, se observa que la danza moderna funciona como una forma de expresión, mientras que la danza clásica tiene un uso más estético. Además, aunque ambas películas tratan una misma temática, el lenguaje coreográfico se utiliza de forma diferente. Otro aspecto relevante que encontramos es el uso del sonido en las secuencias de danza, que ayuda en el desarrollo de la narrativa audiovisual y varía significativamente entre ambas versiones.
La comparación entre Suspiria 1977 y Suspiria 2018 nos ofrece una visión muy interesante de cómo la danza puede ser una herramienta que va más allá de lo visual y elegante, pasando a ser parte de un elemento narrativo más donde el cuerpo funciona como un instru- mento. Mientras que en la versión de Argento la danza es algo mera- mente estético, en la versión de Guadagnino se convierte en un len- guaje narrativo muy importante. Este uso de la danza no solo nos muestra el desarrollo y evolución del cine de terror, sino también el desarrollo de la danza y del arte coreográfico como una herramienta de expresión para el ser humano, teniendo su propio lenguaje. Suspiria es un ejemplo de cómo el movimiento puede contar histo- rias, transmitir emociones en el espectador y, muchas veces, dejar- nos sin aliento. A través del lenguaje coreográfico el cuerpo expresa el miedo, la tensión, el misterio y el desarrollo de los personajes, con- virtiéndose en una parte esencial de la narrativa.
Este uso de la danza no solo da intensidad en el impacto del terror que se produce en el ser humano, sino que al unir lo sublime y ele- gante con lo más grotesco y desagradable se comienzan a cuestio- nar las fronteras que existen entre arte y narrativa, ente lo bello y lo inquietante. Nos hace ver, entender y recordar cómo el cuerpo huma- no en movimiento puede ser un escenario perfecto donde se mues- tran y conviven los miedos, los deseos y los pensamientos más pro- fundos del ser humano. En este sentido, la danza en el cine de terror se usa no solo como un elemento narrativo o visual, sino como una representación simbólica de lo que nos convierte en seres humanos, demostrando una lucha constante entre el orden y el caos que ocu- rren dentro de nuestro ser.
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Referencias Bibliográficas
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