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HIDDEN arts / vol 7 - 2025 / Páginas 1-6 / ISSN: 2603-8749 / ISSN INTERNET: 3020-335X /
Depósito Legal: M-5647-2018
Recibido: 03/09/2024. Aceptado: 29/10/2024. Publicado en marzo de 2025
Para citar este trabajo: Martínez Marín, G.M. (2025). Bautista. HIDDEN arts, 7. 1-6.
https://doi.org/10.5281/zenodo.15090964
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BAUTISTA
GLORIANNI MARÍA MARTÍNEZ MARÍN
Instituto Universitario de la Danza “Alicia Alonso” de la Universidad Rey Juan Carlos. España Investigadora Independiente, España
glory.martinezmarin@gmail.com https://orcid.org/0009-0008-5048-7554
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PALABRAS CLAVE
Creación;
Teatralización del folclore; San Juan Bautista; Simbología;
Ritualidad.
RESUMEN
La pieza titulada Bautista, surge como una expresión única de la rica diversidad del folclore venezolano caracterizado por su amalgama de influencias y sincretismo. Esta creación origi- nal teatraliza la tradición de San Juan Bautista en las costas venezolanas, a la vez que fusio- na las vibrantes danzas afrocaribeñas con la expresividad contemporánea.
Bautista se convierte en un puente entre lo ancestral y lo moderno, entre lo puro y lo estético, llevando al escenario la riqueza del folclore venezolano en otro tiempo y espacio.
Con el objetivo de ofrecer una obra performativa que enaltezca la tradición de San Juan Bautista fusionada con la danza contemporánea, la pieza se propone capturar la esencia de una tradición folclórica arraigada en más de tres siglos de historia. Por esta razón, se toma como inspiración y base de la creación la simbología y la ritualidad intrínsecas a esta mani- festación cultural.
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KEYWORDS
Creation; Theatricalization of folklore;
San Juan Bautista; Symbolism; Rituality.
ABSTRACT
The piece entitled Bautista emerges as a unique expression of the rich diversity of Venezuelan folklore, characterized by its amalgam of influences and syncretism. This original creation the- atricalizes the tradition of San Juan Bautista on the Venezuelan coasts, while fusing vibrant Afro-Caribbean dances with contemporary expressiveness.
Bautista becomes a bridge between the ancestral and the modern, between the pure and the aesthetic, bringing to the stage the richness of Venezuelan folklore in another time and space. With the objective of offering a performative work that exalts the tradition of San Juan Bautista fused with contemporary dance, the piece aims to capture the essence of a folkloric tradition rooted in more than three centuries of history. For this reason, it takes as inspiration and basis of creation the symbolism and rituality intrinsic to this cultural manifestation.
In short, Bautista seeks not only to unite the past and the present through dance, but also to give visibility to Venezuelan folklore in a different context, offering an aesthetic and performa- tive experience that highlights the transcendence of the tradition of San Juan Bautista.
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La idea de crear Bautista nació de una profunda motivación personal. Desde el inicio de mi formación como bailarina y coreógrafa, sentí la nece- sidad de integrar los elementos del folclore de mi país, Venezuela, en mis composiciones. Durante años, esta idea fue madurando en mi mente, espe- rando el momento adecuado para cobrar vida. Ese momento llegó con mi último trabajo de composición en la carrera.
Mi desarrollo artístico fue marcado por influencias que moldearon mi visión. El trabajo de Alvin Ailey, especialmente su capacidad para entrelazar elementos culturales y personales en cada una de sus obras me inspiró a crear una pieza que reflejara mi identidad y rindiera homenaje a mis raíces.
Por otro lado, la técnica Flying Low de David Zambrano me permitió explo- rar el movimiento desde una conexión más profunda con el suelo, aportando fluidez y dinamismo al lenguaje coreográfico de la obra.
Este proyecto representó la oportunidad perfecta para unir dos mundos que, aunque diferentes, han definido quién soy: las danzas afrocaribeñas venezolanas, que han sido parte de mi vida desde la infancia, y la danza contemporánea, que ha sido mi realidad aquí en España. Para darle forma a esta visión, centré mi investigación en la danza del tambor venezolano, una manifestación cultural vibrante y rica en significado. Así, llegué a la tra- dición de San Juan Bautista, una de las más importantes en las costas vene- zolanas.
Desde el momento en que me sumergí en esta tradición, supe que quería llevarla al escenario. Mi objetivo era capturar su esencia ritual y proyectarla a través de la danza contemporánea, creando un puente entre lo ancestral y lo moderno, entre mis raíces y mi presente. Bautista no solo se convirtió en una obra performativa, sino en una celebración de la cultura venezolana y un reflejo de mi propio viaje como artista.
Al emprender la tarea de llevar la tradición de San Juan Bautista al escena- rio, mi objetivo era hacerlo de manera respetuosa y auténtica. No se trataba simplemente de representar un ritual; mi intención era capturar su esencia profunda, su historia y su significado. Para lograr esta meta, me inspiré en las enseñanzas de Ramiro Guerra, un destacado maestro de la danza cuba- na. Su enfoque sobre la teatralización del folclore, expuesto en su libro Teatralización del Folklore y otros ensayos, se convirtió en una guía invalua- ble para mi proceso creativo.
Guerra describe cuatro niveles de teatralización que son esenciales para representar cualquier manifestación o ritual de forma fiel y significativa: foco folclórico, proyección folclórica, teatralización folclórica y creación artística. Estos niveles me proporcionaron un marco claro para mi trabajo, aseguran- do que cada etapa del proceso respetara la autenticidad de la tradición.
El primer nivel, el foco folclórico, fue crucial para mi investigación. Este enfoque me llevó a explorar la tradición de San Juan Bautista en su estado más puro, aquel profundamente vinculado al rito. A través de este proceso de inmersión, pude conectar directamente con el origen de la celebración, experimentando de primera mano la riqueza de su simbología y ritualidad.
Esta conexión profunda me permitió entender la importancia de cada gesto, cada ritmo y cada palabra, y cómo estos elementos debían ser reflejados y honrados en mi coreografía.
El origen de la tradición de San Juan Bautista en Venezuela se remonta al período colonial, cuando la conversión al cristianismo era una prioridad para los colonizadores españoles. Desde el siglo XV al XIX, los esclavos africanos que llegaron al país fueron forzados a adoptar la fe cristiana impuesta por los colonizadores. Sin embargo, para preser- var sus propias costumbres, los esclavos adaptaron sus prácticas religiosas africanas, incorporando elementos de la religión católi- ca. Representaron sus deidades africanas a través de santos cristianos, dando lugar a un sincretismo religioso que persiste hasta nues- tros días.
Las celebraciones en honor a San Juan Bautista se convirtieron en un espacio signifi- cativo donde los esclavos podían practicar sus cultos y ritos sin temor a represalias, aprovechando el único día libre que tenían.
Con el tiempo, la figura de San Juan Bautista pasó a ser el protagonista de estos rituales. Aunque inicialmente los dioses africa- nos eran el foco de la devoción, San Juan Bautista se convirtió en el santo venerado por los afrodescendientes.
A medida que la tradición se expandió por las costas venezolanas, cada lugar comenzó a incorporar elementos y actividades propias a la celebración. Esta evolución permitió que la festividad se adaptara a diferentes contex- tos locales, resultando en una rica variedad de formas y prácticas. Así, la tradición de San Juan Bautista, aunque unificada en su esen- cia, presenta múltiples variaciones según el lugar donde se celebra, reflejando la diversi- dad cultural de Venezuela.
Con el entendimiento profundo del origen y la celebración de San Juan Bautista, decidí que el argumento de la obra coreográfica Bautista reflejara cómo se vive y celebra esta tradición en la actualidad. Dado que las prác- ticas y ritos varían según la región, mi objetivo fue seleccionar los momentos más represen- tativos y practicados de la festividad para plasmarlos en la obra.
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Argumento.
Bautista es un emotivo viaje a través de los momentos más significativos de la celebración de San Juan Bautista. La obra se inicia en la noche del 23 de junio con el velorio del santo, continuando con el amanecer del 24 de junio y la procesión del santo por las calles del pueblo, culminando en el río, donde se realiza su bautizo. A medida que avanza el día, la celebración se transforma en una fiesta llena de alegría y vitalidad, que perdura hasta la madrugada o la mañana siguiente.
Estructura y Elementos Escénicos: Creando la Atmósfera de la Celebración
Para apoyar la dramaturgia y mantener el orden de la celebración, Bautista se divide en cuatro partes distintas, cada una representando un momento clave de la festividad. Cada sección está diseñada con elementos específicos que ayudan a crear la atmósfera adecuada, pero ciertos elementos del lenguaje
escénico se mantienen constantes a lo largo de la obra para asegurar una representación coherente y auténtica.
Foto> Jesús Blanco
Foto> Jesús Blanco
En Bautista, la atmósfera ceremonial se construye prin- cipalmente a través de la escenografía y la iluminación. En el centro del escenario se encuentra un altar a San Juan Bautista, compuesto por dos partes distintivas. Por un lado, un soporte inmóvil está cubierto con una tela blanca y otras telas de colores amarillo, azul y rojo, que evocan los colores de la bandera de Venezuela. Por otro lado, una base móvil decorada con flores rojas, rosadas y blancas sostiene la figura de San Juan Bautista. Esta base se utiliza durante la danza y la procesión del santo. El altar también está adornado con las ofrendas traídas por las intérpretes al inicio de la obra, como velas y ramos de flores de variados colores. Situado en el centro supe- rior del escenario, el altar, es una pieza fundamental alre- dedor de la cual transcurre la acción de la obra, destacan- do a San Juan Bautista como el protagonista de la tradi- ción. Además, la escenografía incluye banderas y pañue- los de colores que acompañan la procesión, realzando el impacto visual del baile y contribuyendo a un ambiente más vistoso, enérgico y colorido.
El vestuario es otro componente crucial en la teatraliza- ción de esta tradición folclórica, ya que está íntimamente ligado a la tradición, su origen y significado. En el tambor venezolano, el vestuario varía según la región, con ele- mentos y colores que reflejan la identidad local. Generalmente, los trajes son coloridos y llamativos, representando la alegría y vitalidad de la danza. Suelen estar confeccionados con telas tradicionales venezolanas como el algodón y la lana, y decorados con bordados y detalles que reflejan la identidad cultural de cada región. Además, los bailarines utilizan accesorios como sombre- ros, pañuelos, pañoletas y collares, que varían según la región y el tipo de tambor.
En Bautista, se ha puesto especial énfasis en mantener las características y elementos tradicionales del vestua- rio. La inspiración proviene del vestuario utilizado por las mujeres en las fiestas de San Juan Bautista en el estado Carabobo. Por lo tanto, las bailarinas visten una falda larga con estampado floreado en colores rojo, azul y verde, y un top blanco que destaca el movimiento de la cadera y la sensualidad del baile. Como accesorio, llevan una “pañoleta” en la cabeza del mismo color de la falda, una pieza característica de la tradición y de influencia afri- cana. Además, las bailarinas bailan descalzas, siguiendo la práctica ancestral de los esclavos africanos.
Desarrollo de la obra; cada segmento ayuda a mostrar esta vibrante tradición en su totalidad.
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La pieza comienza en la noche del 23 de junio, envuelta en una atmós- fera de solemnidad y misticismo. La iluminación tenue, con un foco ceni- tal de luz blanca, realza el altar de San Juan Bautista, símbolo dominan- te del rito. A medida que el espacio se llena con los cantos de sirenas, entonados a capella en honor al santo, el sonido reverbera en el ambien- te, creando un eco que lo honra y establece el tono sagrado de la noche. Las bailarinas hacen su entrada con movimientos amplios, fluidos y len- tos de danza contemporánea, evocando la solemnidad y el misticismo de los cantos. En sus manos llevan ofrendas como flores y velas, sím- bolos de una conexión profunda con la naturaleza, que utilizarán para decorar el altar.
Foto> Jesús Blanco
Foto> Jesús Blanco
Foto> Jesús Blanco
Con la llegada del amanecer del 24 de junio, la escena se ilumina con focos frontales de color blanco y laterales de color amarillo, evocando la salida del sol y aportando una vibrante alegría al ambiente. En esta escena, el santo inicia su recorrido por las calles del pueblo, acompaña- do de fieles y del ritmo contagioso del sangueo (baile procesional con el cual la imagen del santo recorre las calles del pueblo). Las intérpretes, que ondean banderas de colores conocidas como "mariposas de San Juan", preparan el camino para el santo, aportando dinamismo y color a la procesión. Después de un largo y festivo recorrido, la procesión culmi- na al llegar al río.
Al llegar al río, los devotos se sumergen en las aguas bendecidas por el santo, para recibir su bendición. Durante esta escena, los intérpretes emplean la técnica de suelo Flying Low, desarrollada por el maestro David Zambrano, ejecutando movimientos de danza contemporánea que se sincronizan con el ritmo del tambor y el suave murmullo de la corrien- te del agua. La iluminación azul que baña la escena evoca la esencia del agua, un elemento central en el rito por su profundo simbolismo de pure- za, santidad, limpieza y fertilidad.
La culminación de la celebración del 24 de junio llega con la Fiesta Sanjuanera, un momento de máxima intensidad y fervor. Se festeja el nacimiento del santo al ritmo el tambor y bailes que van aumentando progresivamente su intensidad hasta que finalmente se crea el caracte- rístico círculo de personas, donde todos bailan hasta el anochecer o “hasta que el cuerpo aguante”. La iluminación cálida acompaña este clí- max, comenzando con tonos amarillos que gradualmente se transforman en anaranjados y, finalmente, en rojo, simbolizando la pasión y emoción del evento. La energía de la fiesta se mantiene al máximo, y la escena se desvanece en la oscuridad, sugiriendo que la celebración continúa más allá del anochecer.
Tras el momento de oscuridad, agregué una escena final en la que el escenario se ilumina lentamente con un foco cenital que apunta a San Juan Bautista. De fondo, se escucha un canto de sirena, que despide al santo hasta el próximo año, resaltando el carácter cíclico del rito. Mientras el canto resuena, las bailarinas entran en escena para despe- dirse del santo con una reverencia, concluyendo así la obra de manera emotiva y simbólica.
Integración de la Danza Contemporánea
En definitiva, los niveles de teatralización de Ramiro Guerra fueron fun- damentales en la creación de Bautista. En particular, el último nivel, la Creación Artística, es crucial aquí. Guerra sugiere que, aunque se pue- den tomar todas las licencias creativas posibles, la verdadera validez
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radica en la habilidad de reinventar la tradición, remodelando sus patrones sin perderse en el uso des- medido de la imaginación (Guerra, 1989)
Siguiendo esta premisa, se incluyen elementos de danza contemporánea dentro de una manifestación afrodescendiente como el tambor venezolano, manteniendo siempre el respeto por la esencia de la tra- dición. En Bautista, la integración de la danza contemporánea no solo enriquece la obra, sino que tam- bién permite explorar nuevas dimensiones coreográficas, sin perder la conexión con las raíces cultura- les. La combinación de estilos ofrece una nueva perspectiva sobre momentos donde la danza del tam- bor no es necesariamente la protagonista, y contribuye a fortalecer la dramaturgia, ampliando el hori- zonte expresivo de la pieza.
La creación de Bautista toma como referencia dos grandes influencias dentro del ámbito de la danza contemporánea. La primera es la emblemática obra Revelations de Alvin Ailey. Esta coreografía, que refleja la herencia africana y su sincretismo religioso, mezcla la técnica de Lester Horton con elementos de las danzas africanas. En Bautista, este enfoque de fusión cultural fue clave para establecer un diá- logo entre la herencia afrodescendiente venezolana y la danza contemporánea, respetando profunda- mente la tradición mientras se exploraba la libertad creativa.
Durante el velorio de San Juan Bautista, las bailarinas evocan la solemnidad y el misticismo de los cantos de sirena mediante movimientos inspirados en el estilo de Ailey. Aquí, el uso del espacio, la respiración y los movimientos amplios, fluidos y lentos añaden una solemnidad palpable y expresan la esperanza y devoción de los personajes.
La segunda gran influencia proviene de la técnica Flying Low, desarrollada por el coreógrafo venezolano David Zambrano. Esta técnica, que se centra en la rela- ción del cuerpo con el suelo, facilita la entrada y salida de los bailarines de una forma fluida y eficiente. Flying Low se fundamenta en la cohesión corporal, la expansión y el uso de la respiración, la velocidad y la energía para generar movi-
miento. ç
En Bautista, la técnica Flying low cobra especial relevancia durante la tercera escena cuando los fieles se sumergen en el río para recibir la bendición de San Juan Bautista. Los movimientos espirales y fluidos de esta técnica permiten a los bailarines deslizarse por el suelo, evocando la sensación de estar en el agua.
Danzas Afrocaribeñas venezolanas
El resto de la coreografía se basa en las danzas afrodescendientes. El tambor venezolano, con raíces en la mezcla de tradiciones africanas e indígenas, es una expresión vibrante de la identidad cultural del país. Originado en las regiones de Aragua, Miranda y Carabobo, esta danza sigue viva en el folclore venezolano, y en la obra Bautista, la inspiración principal es el tambor de San Millán de Puerto Cabello, estado Carabobo. A lo largo de la obra, este estilo se convierte en la columna vertebral de la coreografía.
El tambor venezolano es una danza que destaca por su energía y expresividad. Tradicionalmente, se baila en parejas, donde el hombre corteja a la mujer a través de movimientos dinámicos y cercanos, mientras ella lo esquiva con gracia, crean- do un juego de interacción y tensión. Sin embargo, en esta interpretación, no se usa la danza en pareja, sino que se toma como base el paso fundamental del tam- bor.
Este paso básico, conocido en algunas regiones como "punto y coma", consiste en una posición en la que un pie se coloca delante del otro, similar a la cuarta posi- ción del Ballet. La planta del pie delantero se apoya completamente en el suelo, mientras que el pie trasero solo toca con el metatarso, permitiendo un ligero "rele- vé". Los pies se alternan de manera rápida e intercalada, creando un cambio de peso casi imperceptible, facilitado por la flexión de las rodillas. A nivel superior, el torso y las caderas se mueven en círculos al ritmo del tambor, mientras los brazos y la cabeza tienen mayor libertad de movimiento, siguiendo la intuición del baila- rín.
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Entre los locales se deduce que el origen del paso básico del tambor venezolano se remonta a la época colonial, cuando los esclavos africanos en Venezuela esta- ban encadenados con grilletes. Pese a estas condiciones, en sus pocos momentos de libertad, se reunían para tocar tambores y bailar, aun con las restricciones físi- cas impuestas por las cadenas. Este contexto explica por qué los movimientos del tambor incluyen arrastrar un pie, manteniéndolo siempre detrás, mientras el resto del cuerpo sigue el ritmo de los tambores.

Con el tiempo, el tambor venezolano ha evolucionado, adaptán- dose y estilizándose, pasando de ser una expresión ritual profun- damente ligada a la historia, a un baile con un carácter más social. A pesar de estas adaptaciones, se mantienen elementos originales que conectan la danza con sus raíces, como el bailar descalzo y el prominente uso de la pelvis.
El tambor venezolano no es la única expresión cultural afrodes- cendiente presente en la obra. En la segunda escena de Bautista, se incorpora el Sangueo, una danza procesional dedicada a venerar a San Juan Bautista. Posteriormente, en la cuarta esce- na, se retoma el tambor de San Millán, ya que su connotación festiva es esencial para esta parte de la tradición.
Similitudes entre el Tambor Venezolano y la Danza Contemporánea
Durante el proceso de investigación y creación de la pieza, des- cubrí que dos estilos aparentemente distintos, nacidos en contex- tos y lugares diferentes, tienen puntos en común. Estos puntos de encuentro facilitaron la fusión de estilos, haciendo que los movi- mientos resultaran naturales y familiares para las bailarinas espe- cializadas en danza contemporánea.Un aspecto compartido es la relevancia del torso en ambos estilos. La mayoría de los movi- mientos están relacionados con el torso o parten de él. Por ejem- plo, los movimientos de contracción y relajación presentes en la danza contemporánea, especialmente en la técnica de Martha Graham, también son evidentes en el tambor venezolano, junto
ç con los movimientos circulares de caderas y hombros.
Otra similitud son los movimientos de cualidad ondulada, inspi- rados en el movimiento de la naturaleza. Además, tanto el tambor venezolano como la danza contemporánea se bailan descalzos. Aunque por razones distintas, ambos estilos valoran el contacto constante con la tierra.
En resumen, ambos estilos están llenos de diversidad y han evolucionado y adaptado a lo largo del tiempo. Esta libertad es otro punto de encuentro clave, ya que ambos estilos permiten la improvisación y la expresión personal en respuesta a la música y al sentir del intérprete. A través de esta fusión de estilos y técni- cas, Bautista logra una expresión vibrante de tradición y renova ción.
A lo largo de la investigación quedó claro que no existe una única manera de celebrar la festividad de San Juan Bautista. Esta tradición, profundamente arraigada en cada región y comunidad, se adapta a sus circunstancias particulares, mostrando una rique- za y complejidad fascinantes. La pieza que presento es una inter- pretación estilizada que captura solo una faceta de la diversidad con la que se vive esta celebración en las costas venezolanas. Aunque la obra se basa en momentos claves seleccionados, es esencial reconocer que hay muchas otras formas de celebrar este día, cada una con sus propias variaciones y matices.
Bautista es una pieza de 7 minutos y 30 segundos interpretada por siete bailarinas de danza contemporánea, incluida la coreó- grafa. Llevar esta tradición a escena con bailarinas españolas que no conocían previamente la celebración fue un desafío signi- ficativo, pero también una oportunidad invaluable. Fue emocio- nante compartir con ellas un pedazo del folclor venezolano a tra- vés de la danza, y observar cómo, poco a poco, logramos conec- tar y comprendernos mutuamente. El compromiso y la valentía de las bailarinas, al adentrarse en un terreno desconocido, fueron fundamentales para el éxito de la obra. La dedicación a no solo aprender los pasos coreográficos, sino también a comprender la
esencia y el espíritu de la tradición a través de videos y discusiones, nos permitió capturar la devoción y alegría con que los fieles cele- bran a San Juan Bautista.
Encontrar un puente entre la danza contemporánea y el tambor venezolano fue crucial. Al explorar las similitudes entre ambos esti- los, descubrimos que ambos nacen del deseo humano de expresarse con libertad y superar las limitaciones sociales, lo que facilitó la inte- gración de estos estilos en la coreografía. Esta fusión no solo enri- queció la pieza, sino que también subrayó la importancia de la adap- tación y la evolución en la tradición.
Si bien la verdadera esencia de Bautista se experimenta mejor en un escenario, el registro audiovisual de la obra tiene un valor incalcu- lable. Sirve como un documento histórico y un registro coreográfico que permitirá que la pieza trascienda las barreras geográficas y tem- porales, llegando a una audiencia más amplia a través de platafor- mas digitales.
De cara al futuro, Bautista tiene el potencial de evolucionar aún más, con la incorporación de nuevos elementos y la inclusión de música y canto en vivo para enriquecer su sensibilidad. Esta tradi- ción, al igual que la danza, es un fenómeno dinámico y en constante cambio. El folclore es una parte esencial de nuestra identidad cultu- ral. Comprender su origen y evolución nos conecta con nuestras raí- ces y enriquece nuestra apreciación de la danza. Bautista es solo el comienzo de un viaje hacia la celebración y exploración continua de la rica herencia cultural venezolana. Para mí ha sido un honor traer a mi presente parte de mi cultura a través de Bautista, obra que dedi- co con todo mi cariño a mi abuelo, Juan Bautista Martínez Montero, una figura fundamental en mi conexión con la cultura afrodescen- diente. Este proyecto ha sido un viaje emocional y transformador, y me siento profundamente satisfecha con el resultado. No solo es mi obra más querida hasta el momento, sino que me llena de orgullo haberme atrevido a explorar y expresar un tema que me apasiona profundamente. A través de esta pieza, he tenido la oportunidad de mostrar y celebrar el folclor de mi país, Venezuela, y de compartir mi pasión con el mundo. Pueden ver Bautista a través de mi página (https://tr.ee/J_U3teP0LJ). Por último, quiero agradecer enormemen- te a todos los que han sido parte de este proyecto y me han apoyado en cada paso del camino.
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