HIDDEN arts / vol 6 - 2024 / Páginas
12-19 / ISSN: 2603-8749 / ISSN INTERNET: 3020-335X / Depósito
Legal: M-5647-2018
Recibido: 03/06/2023. Aceptado:
14/07/2023. Publicado en febrero de 2024
Para citar este trabajo: Fernández Consuegra, C.B. (2024). Romanticismo
Oscuro. HIDDEN arts, 6, 12-19. https://doi.org/10.5281/zenodo.10671618
ROMANTICISMO OSCURO
Dark Romanticism
CELIA B. FERNÁNDEZ CONSUEGRA
Instituto Universitario de la Danza “Alicia
Alonso” de la Universidad Rey Juan Carlos. España
celia.fernandez@urjc.es
https://orcid.org/0000-0002-8804-4803
RESUMEN
El Romanticismo fue un movimiento con una forma de sensibilidad que glorifica al individuo. Defiende la superioridad del sentimiento sobre la razón, y por ello
exalta la emoción, la imaginación y las pasiones. En un principio el Romanticismo centró su atención en
el paisaje y la naturaleza, así como en la figura
humana y la supremacía del orden natural por encima de la voluntad de la Humanidad. El Romanticismo Oscuro se considera un subgénero del Romanticismo, que refleja la fascinación popular por lo irracional, lo demoníaco y lo grotesco. La celebración del Romanticismo Oscuro consiste en una fascinación
por la intensa melancolía, la locura, el crimen y la atmósfera turbia; incluyó imágenes de fantasmas, demonios, vampiros, hombres lobos, lo grotesco
y lo absurdo como formas antropomorfizadas de la naturaleza humana. Además de las características
antes mencionadas, se observan
en las obras de esta corriente que se enfatizan rasgos como una fascinación
por la locura humana y el mal; las obras tienen un carácter sombrío, resignado, macabro, espeluznante y satánico.
PALABRAS CLAVE
Romanticismo; Romanticismo Oscuro; Arte; Literatura;
Pintura.
ABSTRACT
Romanticism was a movement with a form of
sensibility that glorifies the individual. It defends the superiority of
feeling over reason, and therefore exalts emotion, imagination
and passions. At first Romanticism focused its attention on landscape and
nature, as well as on the human figure and the supremacy of the natural order
over the will of Mankind. Dark Romanticism is considered a subgenre of
Romanticism, reflecting popular fascination with the irrational, the demonic
and the grotesque. The celebration of Dark Romanticism consists of a
fascination with intense melancholy, madness, crime
and murky atmosphere; it included images of ghosts, demons, vampires,
werewolves, the grotesque and the absurd as anthropomorphized forms of human
nature. In addition to the aforementioned characteristics,
the works of this current emphasize traits such as a fascination with human
madness and evil; the works have a somber, resigned, macabre, creepy and
satanic character.
KEYWORDS
Romanticism; Dark Romanticism; Art; Literature; Painting.
El Romanticismo fue un movimiento
con una forma de sensibilidad que glorifica al individuo. Defiende la
superioridad del sentimiento sobre la razón, y por ello exalta la emoción, la
imaginación y las pasiones. Más que como un estilo pictórico, ha de concebirse
como un movimiento social y espiritual.
El individualismo propio de la época hizo que, por primera vez, los pintores no trabajasen de encargo, sino conforme a los dictados de su imaginación, expresándose a través de la pintura, buscando pintar sus ideas y sentimientos personales. Ver Fig.1.
En un principio el Romanticismo centró su atención en el paisaje y la naturaleza, así como en la figura humana y la supremacía del orden natural por encima de la voluntad de la Humanidad. Es una concepción opuesta a los ideales ilustrados, pues ve el destino de la humanidad bajo una luz más trágica o pesimista. La idea que los seres humanos no están por encima de las fuerzas de la Naturaleza entra en contradicción con los ideales de la Antigua Grecia y del Renacimiento, en los que la Humanidad estaba por encima de todas las cosas y era dueña de su destino. Este pensamiento llevó a los artistas románticos a representar lo sublime, iglesias en ruinas, naufragios, masacres y locura. Ver Figura 2, Figura 3, Figura 4, Figura 5 y Figura 6.
En muchos cuadros del Romanticismo se aprecia un interés por la violencia, el drama, la lucha, la pérdida de la razón. Ocuparon un lugar preponderante en muchos cuadros lo misterioso y lo fantástico, expresados de forma dramática. También se representaron la melancolía extrema y la pesadilla, llegando a combinar en ocasiones el tema de la muerte con el erotismo. Ver Figura 7 y Figura 8.
El Romanticismo sostiene con
frecuencia la primacía de la intuición y el sentimiento frente a la razón y el
análisis, lo irracional le atrae más que lo racional, lo trágico más que lo
cómico, lo oculto más que lo presente, lo implícito más que lo explícito, lo
sublime más que lo bello, lo dramático más que lo apacible.
Es una época en la que se vuelve a
la idea de arte como inspiración, que es ahora un proceso solitario de
reflexión interior, acentuando también la individualidad, del propio ciudadano
y del artista, profundizando en el problema de la relación de éste con la
sociedad de su tiempo, dejando de ser un elemento omnipresente en ella.
La idea que el verdadero amor es un
sentimiento espiritual, universal, inalterable y eterno, que vincula a los
amantes para siempre, constituye uno de los conceptos más profundamente
arraigados en el imaginario romántico Se trata de una idea positiva, pero
abstracta, porque conlleva a un valor de carácter trascendental, y a un
componente religioso o místico. En su representación plástica, se anula o se
atenúa el impulso sexual, esto es, si se personifica, éste tiene carácter
angélico, pero si responde al comportamiento de seres humanos, dulcifica la
apariencia de los protagonistas hacia la androginia, con independencia de su
sexo. (REYERO, C. 1996. pp. 200-203) Ver Figura 9.
La interpretación de este tipo de amor como sentimiento asexuado es una interpretación al margen de cualquier experiencia concreta, como si fuera una virtud o un bien, (como la justicia o la paz) y no una condición vital de los seres humanos. La alegoría, la mitología y las celebraciones de bodas son temas con los que se ilustra este tipo de amor. Ver Figura 9a.
La alegoría, al ser una ‘traducción’
concreta de una idea difícil de captar o expresar en forma simple, (DURAND, G.
2007. p. 12) resulta muy adecuada para representar un concepto de amor
inconcreto, que permanece por encima del tiempo; no es el amor vivido, sino el
pensado, la idea de amor, más que la vivencia del amor. Es por esto por lo que
muchos artistas han tratado el amor espiritual, basándose en la tradición
neoplatónica de la contraposición entre el amor celestial y el terrenal a lo
largo de toda la Historia del Arte.
El amor romántico, “era una
persecución constante de un ideal al que se podía uno aproximar, pero nunca
llegar”. (HONOUR, H. 1981. p. 319).
El seguimiento de ese principio
condujo con frecuencia a una solución fatal. Pero, a veces, se ha valorado
exageradamente el desenlace, en detrimento de la morbosa fascinación que
existió por recrear el proceso mismo. Parece como si inevitablemente el amor
romántico hubiera estado siempre impregnado de desesperanza, se presenta en
muchas ocasiones, como un anhelo, que anima a actuar de un modo determinado,
con la ilusión de alcanzar el objetivo. El proceso de seducción y la
incertidumbre de la conquista fueron observados por los artistas románticos con
insistencia, como si en ellos se encontraran las raíces mismas del deseo más
genuino. Ver Figura 10 y Figura 10a.
La imposibilidad de consumación que con frecuencia tiñe el amor romántico, se ha asociado a una espiritualización del concepto, como si no estuviera anclada en la pasión física, cuando lo está, y muy profundamente. La ilustración romántica exploró reiteradamente el amor como un sinvivir, el cual tiene unas repercusiones mensurables sobre la apariencia, debido a que quien ama con una intensidad que no se colma, ve como su cuerpo se altera, y actúa más allá de su propia voluntad. Cuando la pasión es ilícita, se asocia con la violencia y la muerte. El amor adúltero suele caracterizarse como un amor que no produce la felicidad de los amantes, sino que conlleva su desgracia. Es un mal. La tentación del deseo constituye otra forma de sufrimiento. Los amores apasionados matan y hacen enloquecer en el Romanticismo. (REYERO, C. 2008 )Ver Figura 11 y Figura 12.
Algunas representaciones en las que
expresamente se alude a la violencia sobre las mujeres, como motivo argumental
principal, deben ser entendidas, a su vez, como agresiones sexuales. Por otra
parte, la vinculación entre la crueldad exacerbada y el deseo sexual ha de
relacionarse también con la sensibilidad erótica del dolor y el sufrimiento.
(Leonardo Romero Tobar. Amor y Muerte: El Absoluto Romántico, en TORRES
GONZÁLEZ, B. 2001. p. 117).
Por ejemplo, en el cuadro de
Francisco Sans titulado Lutero (Argumento tomado del Sueño del Infierno de
Quevedo) se ve a una figura femenina de espaldas que tortura al heterodoxo
teólogo desgarrándole el pecho con las uñas, al mismo tiempo que otra parece
incitarle voluptuosamente. (DÍEZ, José Luis. (1994). El Mundo Literario en la
Pintura del Siglo XIX en el Museo del Prado. Madrid: Ministerio de Cultura.
p.160). Ver Figura 13.
Varias obras de Goya, por ejemplo,
evidencian la fascinación dramática que el artista encontró en la violencia
sobre la mujer. En la serie de grabados Desastres de la Guerra (1810-15) la
violencia sexual sobre la mujer se emplea para trasmitir emocionalmente el
paroxismo del dolor. La agresión brutal sobre los más débiles produce un
sentimiento de amarga injusticia. En el Desastre Nº9, No Quieren, se alude a la
resistencia que ofrece una mujer joven a entregarse al soldado francés, que
está a punto de ser apuñalado por una vieja; en el Nº11, Ni por esas, dos
mujeres se ven arrastradas a la fuerza; y en el Nº13, ¡Amarga Presencia!, la
violación de una mujer tiene lugar en presencia del marido maniatado. Ver
Figura 14, Figura 15 y Figura 16.
Todas estas características
contribuyen a que el Romanticismo muestre su cara más sombría: es lo que se
conoce como Romanticismo Oscuro.
El Romanticismo Oscuro se considera
un subgénero del Romanticismo, que refleja la fascinación popular por lo
irracional, lo demoníaco y lo grotesco. La celebración del Romanticismo Oscuro
consiste en una fascinación por la intensa melancolía, la locura, el crimen y
la atmósfera turbia; incluyó imágenes de fantasmas, demonios (ghouls), vampiros, hombres lobos, lo grotesco y lo absurdo
como formas antropomorfizadas de la naturaleza humana. Ver Figura 17 y Figura
18.
El nombre de Romanticismo Oscuro se
le dio a esta forma de expresión artística y filosófica por el teórico Mario Praz en su largo estudio del género publicado en 1930 (1ra.
Edición), La Agonía Romántica. (edición revisada en 1970. UK: Oxford U.P.
Los románticos oscuros confían muy
poco en la perfección como una cualidad innata del ser humano; como
consecuencia, sus personajes son propensos al pecado y a la autodestrucción, ya
que no poseen inherentemente ni la gracia divina ni la sabiduría. Thompson
resume las características del subgénero, escribiendo:
La incapacidad del hombre caído para
comprender por completo los inquietantes recordatorios de otro reino
sobrenatural que parecía no existir, la perplejidad constante de fenómenos
inexplicables y vastamente metafísicos, una propensión a elecciones morales
aparentemente perversas o malvadas que no tenían una medida o regla firme o
fija, y un sentimiento de culpa sin nombre combinado con la sospecha de que el
mundo externo era una proyección engañosa de la mente; estor eran elementos
importantes en la visión del hombre que los románticos oscuros se oponían a la
corriente principal del pensamiento romántico. (Thompson, G.R. 1974. The Gothic Imagination Essays in Dark Romanticism. Editorial: Washington State
University Press, p.5). Ver
Figura 19 y Figura 20.
Las actitudes artísticas ante la
obsesión, tanto por la dominación como por la sumisión femenina, también la
encontramos en las obras de Johann Heinrich Füssli.
El apasionamiento, emocionalismo y
subjetividad de Füssli desvía su estilo hacia lo
irracional. La obra de Füssli tiene un marcado
carácter teatral, no sólo por los temas, sino por su organización plástica y
sentido global de las imágenes. Las formas de sus figuras se apartan de las
reglas de las lecciones de anatomía y dan lugar a nuevas criaturas fantásticas
y sensuales. Temáticamente, pese a su establecimiento en Inglaterra, Füssli representa un sentido del romanticismo plenamente
alemán: su mundo nocturno y terrorífico es paralelo al del ‘romanticismo
oscuro’ de Novalis, Hölderlin, Jean Paul y Hoffmann. Todo ello sitúa a Füssli como uno de los artistas pioneros en la exploración
de lo irracional. [Fernández Consuegra, Celia B. (2018). El Cuerpo como
Cultura. Madrid: URJC-IUDAA. p.166].
Algunos pasajes de la Biblia, como
los de David y Betsabé o Susana y los Viejos, donde las mujeres son objeto de
atención sexual sin su conocimiento, tratados por artistas como Rembrandt o
Tintoretto, entre otros, han sido interpretados como ejemplos arquetípicos del
poder del hombre. En ellos, el impulso sexual es, en efecto, únicamente
masculino, en tanto que la mujer aparece como mera provocadora de ese deseo.
(BORNAY, E. 1998. pp. 69-90 y 125-148).
En la obra de Antonio María Esquivel, Susana y los Viejos, se representa el momento cuando los dos jueces tratan de forzar a la mujer. Se trata, pues, de un asunto de sexo no consentido expresado en términos teatrales, y mucho más sutil porque encierra una amenaza psicológica: Susana, en pie y con gesto disgustado, levanta el brazo rechazando verbalmente a los viejos, lo que permite ver su cuerpo desnudo. Uno de éstos, a su espalda, la cuchichea algo al oído, mientras el otro trata de retirar el paño que cubre su sexo, como objetivo final de su mirada, al mismo tiempo que señala a su boca para advertirla de lo que puede hacer contra ella, como así sucederá. Ver Figura 21a.
Esquivel también representó la
situación inversa. En el cuadro José y la Mujer de Putifar,
la esposa del eunuco pide al casto hijo de Jacob que duerma con ella. Su deseo
se expresa a través del desnudo, que es una forma de presentarse como
disponible a ser poseída con consentimiento. Es significativo, no obstante,
que, en ambos temas, el de Susana y éste, sea la mujer quien se desnuda, y no
los hombres, lo que significa que, en el fondo, el destinatario natural de esas
imágenes era el varón: bajo la apariencia del argumento de la castidad
mancillada en un caso, exaltada en otro, lo que se ofrece, en realidad, es un
cuerpo femenino desnudo destinado a excitar la imaginación masculina. Ver
Figura 21b.
Además de las características antes mencionadas, se observan en las obras de esta corriente que se enfatizan rasgos como una fascinación por la locura humana y el mal; las obras tienen un carácter sombrío, resignado, macabro, espeluznante y satánico. En ocasiones se describen comportamientos abusivos que exhiben un morbo erótico exagerado. Ver Figura 21.
Encontró su expresión tanto en la
literatura como en las bellas artes, pero los límites entre la alegría de lo
pintoresco del Romanticismo y el anhelo de muerte del Romanticismo Oscuro se
entrelazan.
Al igual que el Romanticismo en sí,
el Romanticismo Oscuro comenzó en Alemania, con escritores como ETA Hoffmann,
Christian Heinrich Spiess y Ludwig Tieck, que indagaron en temas como la alienación
existencial, lo demoníaco en el sexo y lo extraño.
Los autores británicos como Lord
Byron, Samuel Taylor Coleridge, Mary Shelley y John William Polidori,
que frecuentemente están vinculados a la ficción gótica, también se conocen
como “Dark Romantics”. El
Romanticismo Oscuro se caracteriza por historias de tormento personal,
marginados sociales, y generalmente ofrece comentarios sobre si la naturaleza
del hombre lo salvará o lo destruirá. Algunos autores victorianos de la ficción
de terror inglés, como Bram Stoker y Daphne du Maurier, siguen este linaje.
Otras características del
Romanticismo Oscuro son las siguientes:
- La incapacidad del hombre caído
para comprender los sufrimientos inquietantes de otro.
- Presencia de un Reino sobrenatural
escondido.
- La perplejidad ante fenómenos
inexplicables y metafísicos.
- Propensión a elegir actitudes
perversas o malvadas que no tenían una medida o regla firme o fija.
- Una sensación de culpa sin nombre
combinada con una sospecha de que el mundo externo era una proyección engañosa
de la mente. Ver Figura 22.
Los autores centrales del
Romanticismo Oscuro en Estados Unidos fueron Edgar Allan Poe, Nathaniel
Hawthorne y Herman Melville.
Edgar Allan Poe
Generalmente se considera que este
autor es quien inauguró la corriente. Muchas de sus historias y poemas son
notables por su exploración de la psicología humana, particularmente con
respecto a los impulsos, ya sean conscientes o inconscientes, de perversidad y
autodestrucción.
Nathaniel Hawthorne
Es el autor del Romanticismo Oscuro
que muestra más vínculos con el Trascendentalismo. Atormentado también por la
participación de sus antepasados en los Juicios de Salem, Hawthorne revela en
obras como El velo Negro del Predicador, la culpa y el pecado como cualidades
inherentes del hombre.
Herman Melville
Era conocido en la vida por sus
libros de viajes, pero los críticos del siglo XX rescataron obras capitales
como Moby-Dick y Bartleby, El Empleado. Melville
escribió sobre la ambición ciega del ser humano, su crueldad y el desafío a
Dios. Sus temas sobre la locura, el misterio y el triunfo del mal sobre el bien
en las dos grandes obras mencionadas, lo convierten en un notable ejemplo de
Romanticismo Oscuro.
Entre los autores franceses del
Romanticismo Oscuro encontramos Jules Barbey d’Aurevilly, Charles Baudelaire, Paul Verlaine y Arthur
Rimbaud; estos escritores trabajaron los temas oscuros al estilo de la
literatura alemana e inglesa.
Los pintores del Romanticismo Oscuro
reflejan en sus obras la soledad y la melancolía, la pasión y la muerte, la
fascinación por el horror y la irracionalidad de los sueños. Para estos
artistas, influidos por los horrores de las guerras inacabables que sufrieron
en Europa desde el XVI, lo horrible, lo milagroso y lo grotesco ocuparon la
supremacía de lo bello y lo inmaculado.
La rebelión contra el racionalismo y la prioridad de los sentimientos frente a la razón están presentes como fuerza motriz en la pintura de los últimos tres siglos y marcan con su espíritu romántico las artes plásticas de artistas del siglo XVII, como Francisco de Goya o William Blake. Ver Figura 23.
El romanticismo desarrolla la pasión
por los temas históricos. En particular se trata la Edad Media, más que otros
períodos. A los pintores les atraía de esta época su exotismo, por el cambio de
fondo y podían ver en ella una época de piedad intensa a la que se deseaba
retornar. Las ruinas, como la Abadía en el Robledal de Caspar David Friedrich,
se convierten en un tema romántico por excelencia. Ver Figura 24.
El tema de la pintura referente a la
naturaleza hizo que los paisajes se convirtieran en un género de importancia
dentro de las artes plásticas, ya que hasta entonces era considerado como fondo
decorativo para las composiciones de figuras. Los románticos no realizaban
descripciones topográficas, sino que expresaban emociones humanas a través del
paisaje. Ver Figura 25 y Figura 26.
El escenario pictórico cambia: el
paisaje local se convirtió en un tema atractivo y, la luz del día se encontró
con el misterio de la niebla y la oscuridad de la noche. Los paisajes se
convierten en escenarios de amenazas y peligro a través de las sombras de la
noche, y también a través de nosotros mismos, ya que se pone de manifiesto una
naturaleza desconocida en nuestro interior tan amenazante y misteriosa como las
sombras que nos acechan en la oscuridad.
Las artes plásticas muestran los
universos terribles o grotescos de muchos pintores, grabadores y escultores, de
toda Europa: Goya y Géricault nos confrontan a las
atrocidades absurdas de las guerras y de los naufragios de su época, Füssli y Delacroix dan cuerpo a los espectros, brujas y
demonios de Milton, Shakespeare y Goethe, mientras que C.D. Friedrich y Carl Blechen proyectan al público en paisajes enigmáticos y
fúnebres, la imagen y semejanza de su destino.
En un momento determinado el
Romanticismo se hace liberal y revolucionario. Ejemplo de ello es La Libertad
Guiando al Pueblo, de Eugène Delacroix; es una imagen de combate dentro de una
nube luminosa que exhibe las características del Romanticismo Oscuro (la
violencia, el drama, la lucha, la locura). Ver Figura 27 y Figura 28.
Como se señaló anteriormente, los
temas fantásticos y macabros comenzaron a aparecer en pintura desde 1775, y
alcanzaron su máxima expresión en el siglo XIX. Monstruos, brujas y espectros
se apropiaron de los lienzos.
Autores como Füssli,
Blake o Goya, le conceden gran importancia a lo irracional. Pintaron cuadros
que rendían culto al inconsciente, a lo absurdo, a la locura y al sueño.
[GARRIDO-RAMOS, Beatriz (2014). “La Pintura Visionaria”, ArtyHum.
Revista Digital de Artes y Humanidades, sección de Historia del Arte, ISSN
2341-4898, N.º 2, Vigo, 2014, pp. 94-101. Consultado el 3 de septiembre de
2023]. La locura fue un tema que particularmente ocupó a Géricault,
quien al final de su vida realizó toda una serie de locos, por ejemplo, El
cleptómano. Ver Figura 17.
En cuanto al tema de la muerte
combinada con el erotismo mencionada anteriormente, (BATAILLE, Georges. 1997.
El Erotismo. Barcelona: Tusquests) el ejemplo más
evidente es La Muerte de Sardanápalo, de Delacroix. Ver Figura 29
Predominó la pintura al óleo sobre lienzo, de variados tamaños, También se utilizó la acuarela, técnica preferida por muchos pintores ingleses. El dibujo experimentó cierto auge, debido a la facilidad con que expresaba el mundo interior del artista. Por Ejemplo, Delacroix realiza unos dibujos inspirados en un pasaje de Eurípides que describe cómo las jóvenes espartanas se desnudaban y competían con los chicos en la palestra, tema que pensaba usar en la decoración de unas de las pechinas de la Corte de los Diputados.
[…] “su dibujo de unas jóvenes
luchando, con sus cuerpos redondos y sólidos, como los desnudos del Diluvio de
Miguel Ángel, es uno de sus diseños más estudiados”. (CLARK, K. 1987. p. 213)
Ver Figura 30.
Muchos dibujos y pinturas alcanzaron
una gran difusión gracias a medios de reproducción como la litografía, la
aparición de prensas metálicas y el renacimiento del grabado en madera. En el
aguafuerte destacó la figura de Goya. Gracias a estos medios, a través de
periódicos y revistas, se popularizaron numerosas imágenes, al alcance de todo
el público.
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Erotismo. Barcelona: Tusquests.
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DÍEZ, José Luis. (1994). El Mundo
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(2018). El Cuerpo como Cultura. Madrid: URJC. IUDAA.
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REYERO, Carlos. (2008). «Amor, Sexo
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THOMPSON, G.R. (1974). The Gothic Imagination Essays in Dark Romanticism. Editorial: Washington State
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