HIDDEN arts / vol 6 - 2024 / Páginas 24-30 / ISSN: 2603-8749 / ISSN: INTERNET: 3020-335X /Depósito Legal: M-5647-2018

Recibido: 28/09/2023. Aceptado: 11/11/2023. Publicado en febrero de 2024

Para citar este trabajo: Passo, P. (2024). Neurociencia y danza. El corazón. Alma en movimiento. HIDDEN arts, 6, 24-30. https://doi.org/10.5281/zenodo.10676325

 

NEUROCIENCIA Y DANZA. EL CORAZÓN. ALMA EN MOVIMIENTO

Neuroscience and Dance. The Heart. Soul in Movement

 

PATRICIA PASSO

Investigador Independiente, España

danza@patriciapasso.com

https://patriciapasso.com/

 

RESUMEN

Cuando la danza y la neurociencia se encuentran. El arte recobra su puesto. Aquello que hoy en día es clasificado como humanidades, fue la ciencia del mundo antiguo. Considerada el lenguaje del alma , la danza tiene la capacidad de acceder a registros y códigos del inconsciente que filtrados por nuestra consciencia se mantienen a sombra de la realidad pero que son la base de la intercolectividad. Estos registros guardados en el cuerpo cobran vida al bailar y la neurociencia avanza a pasos largos para resaltar su importancia .Este análisis interdisciplinario resalta la importancia de explorar la relación entre la danza y la neurociencia para comprender mejor la conexión entre el cuerpo y la mente en movimiento, ofreciendo nuevas perspectivas en la intersección de la ciencia y el arte.

 

PALABRAS CLAVE

Neurociencia; Danza; Arte; Movimiento; Corazón.

 

ABSTRACT

When dance and neuroscience meet. Art regains its place. That which today is classified as humanities, was the science of the ancient world. Considered the language of the soul, dance can access records and codes of the unconscious that filtered by our consciousness are kept in the shadow of reality but are the basis of intercollectivity. These records stored in the body come to life when dancing and neuroscience advances by leaps and bounds to highlight their importance. This interdisciplinary analysis highlights the importance of exploring the relationship between dance and neuroscience to better understand the connection between body and mind in movement, offering new perspectives at the intersection of science and art

 

KEYWORDS

Neuroscience; Dance; Art; Movemet; Heart.


"La danza es el lenguaje del alma". Esta frase dichapor la bailarina y coreógrafa Martha Graham, resume la sensación que se presenta cuando nos dejamos llevar por el movimiento y la música y todo el cuerpo fluye de forma armónica en la danza . Esta sensación inexplicable, que modifica vidas y destinos, aquello que nos lleva a entregarnos por completo al oficio de la danza, casi como si esto fuera nuestro aliento de vida.

Esta emoción transcendental, por muchos fue descrita como un lugar místico, un lugar desconocido, fuera del campo de la racionalidad y de nuestro cuerpo físico que a menudo sentimos cuando bailamos.

¿Por qué todo lo que se relaciona con los anhelos del alma está tan cargado de subjetividad y tan alejado de las sensaciones del cuerpo?

Esta forma de entender nuestra existencia y nuestro cuerpo físico, como una serie de mecanismos racionales que dependen exclusivamente del buen funcionamiento de nuestro cerebro, se está quedando desfasada y obsoleta. Me alegro enormemente por ello. El pudor de hablar sobre temas científicos cuando la temática era la experiencia extrasensorial , metafísica , abstracta , subjetiva y cargada de sentidos transcendentes ,nos llevó como investigadores a situaciones embarazosas como no poder explicar en la propia docencia y en la guía del camino de la danza, porqué la danza consigue provocar estados elevados de consciencia y de supra consciencia.

Bailar es ir profundo en los rincones de nuestros cuerpos, en nuestras entrañas, para saborear la trascendencia de ello.

¿Podría este estado embrujado del ser tener relaciones con las capacidades físicas desconocidas?

¿Está ocurriendo algo en nuestro cuerpo físico cuando nos sentimos así…como super humanos, como dioses del Olimpo bailando la existencia?

Después de un largo periodo de una cultura cerebro-centrista, parece que la misma ciencia que en su día se especializó en el estudio del cerebro, en su relevancia y superioridad, ahora puede exponer sus nuevos y fascinantes descubrimientos sobre la importancia del cuerpo, como un todo, para el funcionamiento de nuestro cerebro. Los estudios recientes sobre la importancia de toda la estructura corporal, para la salud y sobre todo para el buen funcionamiento de nuestra mente, revelan que la mente deambula por el cuerpo, de hecho,

podríamos hablar de varias mentes ….

Aunque estas afirmaciones revolucionarias para nuestra medicina occidental estén revolucionando la práctica corporal y su relación con el bienestar y con el incremento de nuestra salud; ubicar la psique dentro de un cuerpo, reforzar la importancia del estudio del cuerpo, ha sido la tentativa de algunos buscadores de nuestra época, pero son muchos siglos de inferiorización del cuerpo que en definitiva provocaron una dinámica fragmentada, angustiosa de lo que puede ser la gozosa experiencia humana. Al fin y al cabo, ¿no es el cuerpo el vehículo de la experiencia?

No es una novedad la importancia del ejercicio físico para incrementar nuestros estados de salud. Sabemos que el ejercicio activa nuestro sistema cardio vascular, acelera nuestro metabolismo, produce hormonas de felicidad y bienestar; pero cuando estudiamos los tipos de movilidad corporal, es decir, las diferentes maneras de mover el cuerpo, encontramos que cambian los estados perceptivos y los resultados, cuando afinamos la práctica corporal a la estructura integral del cuerpo. La forma de mover este cuerpo puede llevarnos a senderos desconocidos, rincones perdidos y hasta a lugares donde se acumulan residuos y bloqueos. Percibimos que todavía ¡hay mucho por descubrir!

El cuerpo es como un dulce de milhojas, tiene muchas capas hasta llegar a la crema. La calidad de nuestra movilidad, es decir, el cómo nos movemos provocará potentes cambios en nuestro organismo y en nuestro cerebro. Volvemos a la popular premisa, ¡no es el qué, es el cómo!

Ya decía el filósofo de la danza Rudolf Laban que “un movimiento puede ser cualquier cosa”. Debemos hablar no del movimiento en sí, sino de la cualidad del movimiento". En la cualidad del movimiento interviene el punto de partida de este, así como la trayectoria que este movimiento realiza, además de su dinámica de peso y tiempo. Al observar estas cualidades, la acción estará compuesta por cualidades de la acción.

Levantar un brazo pasa a ser un gesto aleatorio dado que el cómo hacemos modificará el resultado de cómo lo hemos hecho.

La danza propone una movilidad más interna e integral.

La movilidad de las capas profundas del cuerpo es fundamental cuando buscamos la movilidad integral. Para erguir el cuerpo y moverlo creando posturas de sujeción, oposición y tensiones alargantes, debemos tener acceso a la membrana que envuelve todo el cuerpo o el sistema miofascial. Su activación permite obtener el resultado fluido que exige la danza. Movilizar desde este lugar es fundamental. Esta es una diferencia relevante sobre los beneficios de la danza en el cuerpo y su relación con los demás ejercicios físicos.

Podemos afirmar que, dado que la danza contempla la movilidad integral y propone un uso de la cadena muscular responsable por la sujeción, más que la cadena muscular responsable por el impacto, la danza en definitiva te hace navegar por capas más profundas corporales. Y aunque reconocemos los beneficios cardiovasculares, motores, estimulantes del ejercicio físico, la danza va más allá. Su propuesta es más interna, y por lo tanto debe ser estudiada como un tipo de movilidad específica.

Esta movilidad integradora, novedosa para los nuevos descubrimientos occidentales, aunque antigua para las prácticas orientales de cuerpo y la sanación, suscita nuevas preguntas.

Si hay una membrana que envuelve todo el cuerpo y lo estructura de la misma forma, la movilidad de una parte de este se ve afectada por el conjunto total, entonces ¿cómo podemos separar la emoción del cuerpo? ¿Dónde estaría entonces? ¿Cómo podemos considerar el cerebro como el gran responsable por todos los estados anímicos si todo el cuerpo está participando en cada gesto que realizamos?

¿Puede que la danza como lenguaje integrador y aglutinador, envuelva el alma y cree estados alterados de consciencia?

¿Qué relación tiene la danza con el corazón?

Pero volvamos a nuestra alma. ¿Por qué la danza es considerada el lenguaje del alma? ¿Qué aportan los nuevos estudios de neurociencia sobre este tema?

Un estudio amplio en la universidad de Cambridge revolucionó el tema del corazón. En esta investigación sobre la toma de decisiones, colocaron un grupo de personas delante de unos ordenadores, ellas tenían que decidir sobre dos situaciones distintas, una favorable y otra desfavorable. Los investigadores percibían que el corazón latía de forma diferente si era favorable o desfavorable, el corazón respondía con sus latidos ante las preguntas. Además, los investigadores percibieron que aquellos que prestaban atención en los latidos del corazón tomaban las mejores decisiones

Este estudio enciende una luz sobre un tema de enorme relevancia: el corazón siente antes que el cerebro y aquellos que perciben los latidos del corazón toman mejores decisiones.

¡Prestar atención a los latidos del corazón ayudaba a tomar mejores decisiones!

Esta capacidad de sentir los movimientos del cuerpo, las actividades de nuestros órganos, es lo que llamamos interocepción. Cuando estudiamos la danza, para llegar a estas capas más profundas de alineamiento y sujeción del cuerpo, propuestas por los movimientos fluidos de la danza, esto nos lleva a desarrollar la capacidad de percibir y de sentir el cuerpo. Esta observación del cuerpo nos lleva a una mejor interocepción y también desarrolla nuestra propiocepción.

Los estudios neurocientíficos fueron aún más lejos: descubrieron que la postura corporal manda una señal para el cerebro y este interpretará como tristeza o dolor…

Cuando estamos curvados estamos más propensos a ver la vida con el sesgo negativo y por lo tanto nos sentiremos más tristes. O sea, el alineamiento corporal, da señales positivas al cerebro. Es decir, no estamos tristes y por eso cerramos el pecho; lo que ocurre es que cerramos el pecho y nos ponemos tristes.

¿Por qué entonces considerar el alma y las emociones como un accesorio extra? ¡Si es danza, tiene alma! Porque es la forma de mover, de cambiar la estructura del cuerpo que envía señales a nuestro cerebro que codifica en emociones y sensaciones.

¿Quién nunca se emocionó sin control bailando? ¿Quién nunca elabora sus complejos estados emocionales, después de unas clases de baile? ¿Quién nunca sintió miedo de dejarse invadir por sí mismo y sintió cómo el cuerpo se tensionaba y el alma se alejaba de la experiencia? Todas estas sensaciones silenciadas, poco compartidas e incrustadas en la experiencia de aquel que decidió bailar, deben salir a la luz como una expresión completa de bailar.

¿Te imaginas la importancia de estas novedades para los bailarines?

Abrir el pecho, no es una forma bella y estética apenas, es una forma de ver la vida, una sensación, emite señales al cerebro que genera sentimientos positivos. Esto es fundamental: ¡vemos las cosas como somos y no como ellas son! y la postura corporal, así como la capacidad perceptiva definirá estados de salud más plenos y positivos.

Pero si consideramos el corazón como el portal del alma, ¿qué revelan los nuevos estudios sobre el corazón? ¿Cuál sería su relación con la danza?

La comunicación corazón cerebro es una de las líneas más estudiadas por la neurociencia hoy en día. A partir de los recientes estudios podemos definir los siguientes tópicos como definitivos para actualizarnos como bailarines, docentes y sobre todo como seres humanos:

El corazón responde antes que el cerebro.

Existe una vía doble en la comunicación corazón cerebro. En esta doble vía, los mensajes enviados por el corazón al cerebro modifican las ondas cerebrales y por lo tanto nuestros estados anímicos. El responsable por la comunicación corazón-cerebro es el nervio vago. La variabilidad cardiaca es determinante para la salud. Esta variabilidad ocurre cuando tenemos sensaciones de gratitud, compasivas y de alegría. El corazón como una bomba produce un campo magnético 60 veces más grande que el cerebro.

Pasaremos ahora a analizar estos descubrimientos fascinantes y su enorme relevancia para la danza.

La propiocepción es la capacidad que tenemos de reconocer nuestras posturas y gestos corporales. El desarrollo de estas percepciones es tan importante para nuestra salud que para la doctora Nazareth Castellanos, estos deberían ser nuestros sextos y séptimos sentidos.

La capacidad de percibirnos a nosotros mismos, nuestras posturas y nuestros movimientos internos, son trabajadas en todos los novedosos cursos de mindfullness en la actualidad. Me alegro que esto sea más un paso para unir lo que nunca ha estado separado: mente y cuerpo. Es inevitable recordar que las capacidades propio e interoperceptivas son características de la pedagogía de la danza. La danza propone el conocimiento del cuerpo anatómico y emocional, dado que envuelve constantemente la forma y la emoción. Cualquiera que pruebe el baile de mano de un experto conductor, percibirá que la misma forma provocará emociones. En la experiencia dancística, emoción y forma van de la mano y la experiencia del gozo de la unión es quizá este brillo extra que se enciende y llamamos alma...

Todo esto va creando una relación más íntima y directa con el cuerpo. En una situación óptima de enseñanza dancística, se desarrolla la consciencia corporal. Esta es fundamental, como hemos expuesto, no sólo para ser conscientes de las formas corporales en las que estamos y realizamos, sino ¡para tomar mejores decisiones en nuestro día a día!

El nervio vago, se localiza entre la base del cráneo y el abdomen. Deambula por el cuerpo registrando los estados de los órganos y es el responsable de emitir los mensajes al cerebro, justo en la zona del cerebro responsable de nuestras emociones. Es de suma importancia la activación del nervio vago para mantener la comunicación entre las partes del cuerpo.

Ya sabemos que le corazón emite señales y mensajes al cerebro, pero ¿cómo ocurre esto?

Si volvemos a los orígenes de nuestra existencia, en el vientre materno, llegaremos a que las primeras señales del desarrollo del milagro de la vida en el vientre son los latidos del corazón. Aunque sus latidos son más rápidos, el bebé sincronizará sus latidos con los de la madre y esta experiencia de resonancia entre latidos del corazón ocurre antes del desarrollo del cerebro.

El cerebro se desarrollará a partir de estos latidos emitidos por el corazón que provocarán las frecuencias y ondas cerebrales en el feto. Increíble ¿verdad? Pensar en el corazón como un ¡órgano de percepción primitivo! El cerebro seguirá estos pulsos que determinarán las frecuencias de sus ondas. El corazón tiene la capacidad de despertar al cerebro. Como explica la doctora Nazareth Castellano, nuestro cerebro parpadea. Así como nuestros ojos, nuestro cerebro también pierde la atención. La forma de mantener la atención es sentir los latidos del corazón, esto incrementa nuestra memoria, nuestra atención y nuestro sistema cognitivo.

El cerebro para funcionar mejor necesita esta comunicación con el corazón . Los estudios también concluirán que cuanta más variabilidad cardiaca, mejor es nuestro sistema cognitivo. Y la variabilidad cardiaca ocurre en estados de alegría y gratitud. Estas emociones también activan el nervio vago y provocan una sensación de coherencia entre mente y corazón. ¡Agradecer, abrazar y sonreír son pastillas de lucidez!

La activación de nuestro centro cardiaco es una de las premisas del baile. Sea el baile que sea, abrir el pecho es cura. El corazón es una puerta hacia la percepción y como explica la Dra. Nazareth Castellanos, el corazón marca el ritmo de entrada. Cuando el corazón se contrae y manda la sangre al cuerpo, nuestros ojos buscan la información en el mundo que observa (sístole). Cuando el corazón se llena (diástole), nos empapamos de lo observado, es decir, el ritmo del corazón marca nuestra percepción. Por esto la mayor variabilidad de la frecuencia cardiaca, flexibiliza el corazón y de esta manera amplía nuestra capacidad de percepción.

Los estudios también se preocuparon en comprobar si existía diferencia entre una percepción de dolor en la sístole o en la diástole. Las conclusiones fueron que las sensaciones corporales cuando ocurren junto al latido del corazón son más intensas. Una vez más, queda claro que la tensión intensifica y agudiza las emociones vividas. Se concluyó que cuando nos entregamos a la experiencia, la sensación de dolor disminuye.

Es fascinante ver todas estas novedades científicas, explicando lo que el cuerpo siente en la práctica de la danza.

Bailar es un acto de entrega, Es crucial estar en el momento presente, para poder coordinar todas las piezas e integrarlas en un sólo movimiento. Este estado de presencia es un estado de entrega a la experiencia y tanto en la docencia como en mi propia piel, acompaño casos de ausencias de intensidades de dolores psíquicos y físicos cuando bailamos.

El corazón seria como un maestro, y dado que él se comunica a partir del nervio vago, será fundamental entender cómo activamos el nervio vago. La respiración diafragmática, así como la activación del sistema parasimpático y la sensación de placer y gratitud ante la vida, estimulan el nervio vago que lleva las señales al cerebro provocando ¡un estado de totalidad y coherencia! Esta respiración diafragmática es exactamente la respiración de los bebés. Existen distintas modalidades de danza, pero en las innumerables modalidades que estudié, todas parten de una base de alineamiento y movilidad muy semejante.

Los centros deberían estar alineados en un sentido vertical y las piernas y los brazos libres dado que la capacidad y amplitud articular de la coxofemoral y de los hombros debe ser ampliamente desarrollada. Los brazos marcan en la línea del corazón una forma redondeada que se moverá creando circuitos circulares y a veces ondulantes. El popular Port de bras. Fijaros que interesante, él delimita una forma circular alrededor nuestro: el bio campo.

Cuando nos movemos podemos sentir nuestra energía vital, una especie de calor que se localiza en una esfera circundante alrededor del cuerpo. Al movilizar tus brazos alrededor de tu cuerpo sentirás la temperatura de la parte torácica del cuerpo aumentar exponencialmente. Esto ocurre porque como sabemos el corazón es una bomba que funciona ininterrumpidamente y esta bomba desencadena un amplio campo magnético mayor que todos los demás centros del cuerpo. Como seres sociables y dada nuestra historia original en el vientre de nuestra madre, tenderemos a sintonizar la frecuencia del corazón con el grupo alrededor nuestro. ¿Te puedes imaginar la potencia del campo magnético de los corazones de las bailarinas que están danzando juntas? Cuando el cuerpo confía en lo que está sucediendo, cuando entendemos que estas capacidades físicas antes subjuzgadas e inexploradas son la magia inexplicable que sentimos, creamos realidades: ¡esto es el oficio del artista!

"Tu cuerpo sabe mucho antes que tú" (Antonio Damasio)

Aunque hayamos pasado por ciclos de inferiorización y demonización del cuerpo y sigamos luchando por la relevancia que se merece la danza en el ámbito socio cultural y, en el ámbito de la salud, no siempre ha sido así.

Cuando estudiamos la historia de la medicina occidental, encontramos a Galeno; Claudio Galleno Nicon de Pérgamo, más conocido como Galeno, fue un médico, cirujano y filósofo griego en el imperio romano, considerado uno de los más completos investigadores médicos de la Edad antigua. Sus puntos de vista dominaron la medicina europea a lo largo de más de mil años en campos como la anatomía. Padre de la fisiología, para Galeno nuestro cuerpo está dividido en tres ejes o espíritus: el natural, el vital y el animal, relacionados al desarrollo de la propia naturaleza.

Cuando utiliza la palabra espíritu se refiere a una parte sutil de la materia. Estos, asociados a las funciones de los órganos, son lo que el llamará virtud. De esta manera cada parte de nuestro cuerpo se organiza de forma que desarrolla una virtud y claro,

estas partes están integradas y el buen funcionamiento del cuerpo será determinado por la comunicación e interacción entre ellas.

El corazón sería uno de los tres espíritus, su virtud, la vitalidad, la voluntad, la llama de la vida ¡la llama del movimiento!

Esta misma teoría, usada en la Grecia antigua para determinar los estados de salud y las variabilidades de este, también está presente y es la base de la medicina china .Para ella es imposible estudiar un cuerpo sin hablar de las emociones que habitan el cuerpo. De esta manera, cada órgano vital sería el hogar de una emoción con su opuesto correspondiente. Estas emociones fluirán por los ríos corporales y son ellas que llegarán a tu cerebro que producirá una serie de componentes químicos que provocarán sensaciones y estados psíquicos.

Increíble poder hablar de esto sabiendo que los nuevos estudios de la neurociencia determinan que el cuerpo siente y tiene reacciones antes de que sepamos lo que nos pasa. Unas mariposas en el estómago, un mal cuerpo, un coger frío en las entrañas… es un cuerpo saludable con una capacidad alta de interocepción capaz de registrar y poner en palabras las sensaciones del cuerpo. Aquello que durante algunos largos años fue interpretado como exceso de sensibilidad, hoy en día ya caracteriza una alta capacidad interoceptiva y lo fascinante de todo esto es que el desarrollo de nuestra capacidad interoceptiva es fundamental para que tomemos mejores decisiones. La danza como propuesta de movilidad corporal, como ya sabíamos de forma subjetiva .es un lenguaje de trascendencia y elevación porque ella posibilita una serie de conexiones que serán determinantes para evocar estados más elevados. Cuando trabajamos la consciencia corporal, usamos la respiración lenta y profunda para alargar el cuerpo y sentir . Como afirma Lowen: "Respirar profundamente es sentir profundamente". Sin relajar, no podemos flexibilizar el cuerpo. Las acciones propuestas por la danza son flexibles, por lo tanto activan un estado de relajación aunque haya activación muscular. La coordinación de todas las partes del cuerpo exigida y provocada por la danza facilita la integración.

De nuevo debemos repensar en el ¡cómo nos movemos! cuando hablamos de salud, todavía tenemos muchas preguntas, dado que, como seres corporales, nuestra capacidad es inferior a la utilizada normalmente, pero hay algo que es cada vez más evidente: la coherencia entre las partes, la integración, el reconocimiento de que los estados mentales están ubicados también en el cuerpo así como nuestra interconectividad. Ya no son cuestiones místicas ni esotéricas, son ciencia. Nuestro papel es llevarlo al cuerpo y no permitir más enseñanzas fragmentadas, que en última instancia, provocan mucho sufrimiento. Porque donde hay separabilidad hay dolor.

Dejemos que la danza ejerza su papel integrador, de evocación de estados sublimes y de poner el alma en movimiento. Esta forma subliminal de comunicación artística es ciencia y salud. No puede permanecer separadas dado que su genialidad está en la complejidad de su propuesta integrativa y transcendental.

Para el gran maestro sufí Ibn Arabi: "el corazón es el lugar donde materializar el espíritu y espiritualizar el cuerpo".

La danza como lenguaje del alma es idónea para cumplir con el propósito de la existencia.

¡¡¡bailemos, bailemos!!!